La FIFA está en el ojo del huracán tras disparar de forma escandalosa el precio de las entradas VIP para la final del Mundial 2026, alcanzando la cifra récord de 32,970 dólares por boleto.
El organismo habilitó este jueves los asientos de primera categoría para el partido decisivo, que se celebrará el 19 de julio en el MetLife Stadium, dejando a los fanáticos con la boca abierta.
Este nuevo costo triplica el valor original de 10,990 dólares, un aumento que ha encendido las redes sociales y generado una ola de indignación global.
La polémica medida ha provocado fuertes críticas, incluso de dirigentes políticos en Estados Unidos, pese a que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió a capa y espada su estrategia de precios.
“Tenemos que analizar el mercado. Nos encontramos en un mercado donde el entretenimiento es el más desarrollado del mundo, por lo que debemos aplicar precios de mercado”, expresó Infantino durante la Conferencia Global del Instituto Milken en Beverly Hills.
El dirigente aseguró que, dado el contexto estadounidense, estos precios son normales y sostuvo que vender boletos más económicos solo alimentaría el negocio de la reventa.
La locura por las entradas no se queda ahí: las semifinales llegan a costar 11,130 dólares, mientras que ver a la selección de Estados Unidos en fase de grupos supera los 2,700 dólares por persona.
En el mercado oficial de reventa de la FIFA, la burbuja estalló: algunas entradas para la final han aparecido con precios que oscilan entre los 8,970 y la cifra astronómica de 11 millones de dólares, aunque la FIFA alega que no controla esas tarifas.
Infantino respondió con sarcasmo a estas cifras exorbitantes.
“Si alguien compra una entrada para la final por 2 millones de dólares, yo personalmente le llevaré un perrito caliente y una Coca-Cola para asegurarme de que tenga una experiencia inolvidable”, comentó entre risas.
El escándalo llegó al plano político, pues los congresistas Frank Pallone y Nellie Pou exigieron explicaciones a la FIFA sobre el uso de precios dinámicos y la sospechosa escasez de boletos.
Los legisladores acusaron al ente rector del fútbol de implementar tácticas poco transparentes y de limitar la oferta para inflar la demanda de forma artificial.
“Para muchos aficionados que soñaban con asistir a este Mundial, el proceso de compra se ha convertido en una pesadilla de frustración”, denunciaron los congresistas en su misiva.
La Copa del Mundo 2026, que promete ser histórica al contar con 48 selecciones, será organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, aunque por ahora, el principal protagonista sigue siendo el desorbitado costo de sus boletos.























