El exdiputado brasileño Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, fue sentenciado este martes a más de cuatro años de cárcel por el Tribunal Supremo de Brasil. La condena responde al delito de coacción a la justicia, tras sus maniobras ante el Gobierno de Estados Unidos para que impusiera sanciones severas contra su país natal.
Además de la pena de prisión, que deberá cumplirse en régimen semiabierto, el tribunal impuso una multa ejemplar de 162.100 reales, equivalentes a unos 31.700 dólares, buscando castigar el intento de desestabilizar el sistema judicial brasileño desde el extranjero.
La decisión de la Primera Sala del Tribunal Supremo fue unánime. Eduardo Bolsonaro, quien reside en Estados Unidos desde hace meses, no estuvo presente en la audiencia, mientras el alto tribunal confirmaba su responsabilidad en este caso de impacto internacional.
Este fallo conlleva la inhabilitación política inmediata del excongresista por un periodo de ocho años, cerrándole el paso a futuros cargos públicos tras haber perdido previamente su escaño por ausencias injustificadas a las sesiones de la Cámara baja.
Durante el proceso, el magistrado instructor Alexandre de Moraes subrayó que el propio Eduardo Bolsonaro admitió haber viajado a Estados Unidos en 2025 con el fin de cabildear ante la Administración estadounidense para sancionar a los jueces que investigaban a su padre, tratando de frenar cualquier condena judicial contra el exmandatario.
Recordemos que el expresidente Jair Bolsonaro, figura central de la extrema derecha, cumple actualmente una sentencia de 27 años por tramar un golpe de Estado tras su derrota electoral ante Luiz Inácio Lula da Silva en 2022.
El juez De Moraes presentó pruebas audiovisuales donde se evidencia al exdiputado promoviendo activamente castigos económicos contra el Estado brasileño y sus magistrados. Las amenazas fueron calificadas como un atentado directo contra la soberanía y el orden jurídico nacional.
La defensa, encabezada por un abogado de oficio, intentó desestimar el caso argumentando que se trataba solo de diplomacia política, pero los jueces desestimaron el recurso, concluyendo que las acciones de Eduardo Bolsonaro cruzaron la línea de la legalidad al intentar intimidar al poder judicial.
El hijo del exmandatario continúa radicado en Estados Unidos, estrechando lazos con el círculo de Donald Trump, mientras en Brasil su situación legal se complica drásticamente tras este histórico dictamen de la Suprema Corte.























