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El caso viral sobre el presunto abuso sexual de un menor en un balcón de Bogotá dio un giro inesperado: las autoridades confirmaron que todo fue un malentendido y el ciudadano estadounidense involucrado fue dejado en libertad tras una investigación oficial.
Frente a lo ocurrido en un apartamento en Bogotá, las autoridades avanzaron en las verificaciones, permitiendo esclarecer la situación inicialmente reportada por la ciudadanía. En este caso, prevaleció el debido proceso frente a la confusión inicial y se trató de un malentendido, afirmó el Ministerio de Justicia en X.
Esa cartera detalló que los menores de edad se encuentran a salvo y que, ante alertas ciudadanas, las autoridades actuaron y lograron verificar con rigor los hechos.
El hombre fue detenido el domingo luego de que personas que pasaban frente al edificio alertaran a la Policía por una supuesta agresión en un balcón, lo que provocó una fuerte reacción social y una multitudinaria protesta para intentar defender al menor antes de la llegada de las autoridades.
El ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, aseguró que la sociedad se apresuró a juzgar una situación que requería contexto, aunque admitió la alta sensibilidad que generan estos temas cuando la integridad de los niños está en juego.
Todos tenemos que hacer un mea culpa por dejarnos llevar por la indignación fácil en redes sociales y la información no verificada. Si bien cuando hay menores es necesario reforzar las alertas, la prudencia y la cautela siempre deben estar presentes, añadió Cuervo en X.
En el apartamento donde ocurrió la escena había otros dos niños, quienes se encuentran en proceso legal de adopción junto al menor mencionado por parte del ciudadano extranjero y su pareja, según confirmó la Procuraduría General de la Nación.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, intervino en el debate asegurando que el ciudadano extranjero solo buscaba completar su proceso de adopción de menores colombianos a través de los canales institucionales del ICBF y entidades privadas autorizadas.
En ese sentido, el ministro de Justicia afirmó que la mejor forma de reparar el daño causado por la confusión pública es permitir que el proceso de adopción siga su curso legal.
La directora del ICBF, Astrid Cáceres, afirmó en una entrevista con Blu Radio que la mayor afectación por lo ocurrido ha sido la ruptura del vínculo emocional entre los menores y la familia adoptiva.
Es complejo que la situación haya escalado hasta afectar la tranquilidad de los niños. La niña, en particular, es quien más nos preocupa porque empezó a defender ese escenario de su familia, señaló Cáceres.
El proceso de adopción permanece bajo revisión, pero la funcionaria subrayó que existe un vínculo afectivo sólido, ya que los niños ya identifican a los estadounidenses como sus padres.
Vamos a ser lo más ágiles posibles en el marco de la revisión para retomar el proceso por el bienestar de ellos, añadió Cáceres.
Este incidente ocurre en un contexto de vigilancia extrema, donde Colombia ha inadmitido a más de 60 extranjeros este año ante sospechas de explotación sexual, una tendencia que mantiene a las autoridades en alerta máxima frente a cualquier irregularidad que involucre a menores de edad.























