Comunitarios de La Cuaba mantienen un campamento de resistencia frente a la entrada de los terrenos donde se planea construir una planta de valorización de desechos en El Aguacate. La tensión estalló tras la llegada de maquinaria pesada, lo que los residentes denuncian como un intento de imponer un vertedero que destruiría la zona.
Nuestros munícipes seguimos en pie de lucha hasta que el Gobierno detenga este relleno sanitario que amenaza el medio ambiente, nuestra economía y la paz social de la comunidad, expresó Fabio Correa, presidente de la Junta de Desarrollo de La Cuaba.
Correa confirmó que el campamento es permanente frente al terreno de 1,500 tareas ubicado en la vía principal, convertido ahora en el centro de la resistencia local.
Bajo carpas y en vigilia constante, los vecinos se mantienen firmes desde el pasado jueves, alternando la vigilancia con actividades comunitarias como muestra de su determinación.
Ante la falta de respuestas, los habitantes anunciaron un paro municipal para el próximo martes que afectará el comercio, el transporte público y la docencia en todo el distrito.
La comunidad rechaza las tácticas de presión de la empresa desarrolladora y critica duramente la gestión del Ministerio de Medio Ambiente. Correa acusó al ministro Paíno Henríquez de ignorar la licencia social, asegurando que la obra carece del aval de los residentes que son los más afectados.
La férrea oposición se basa en el impacto negativo que tendría el proyecto sobre el valioso ecosistema, los afluentes de agua y el potencial ecoturístico que define a esta zona de La Cuaba.
La lucha ha escalado hasta el Palacio Nacional, donde los comunitarios marcharon recientemente para exigir la intervención directa del presidente Luis Abinader contra lo que consideran un atropello ambiental.
El conflicto inició en 2021 cuando la empresa solicitó el permiso ambiental, el cual fue rechazado en 2023 tras demostrarse el impacto negativo del proyecto en la zona.
Sin embargo, en 2025, el Tribunal Superior Administrativo ordenó revisar la decisión, reactivando la polémica y despertando la indignación popular.
El proyecto sigue bajo la lupa por pretender ocupar 1,500 tareas de tierra en el corazón de El Aguacate, una zona que los lugareños están dispuestos a proteger a toda costa.
Desde septiembre de 2025, las protestas se han intensificado en todo el distrito municipal, con los residentes tomando las calles como medida de presión ante la posible instalación del vertedero.
La movilización ha incluido encendidos de velas y vigilias masivas organizadas por la Confederación de Pastores de La Cuaba, quienes se han sumado al clamor popular por la defensa de su territorio.
La situación alcanzó un punto crítico el pasado 7 de diciembre en la comunidad de El Pedregal, donde se registraron enfrentamientos y disturbios cuando grupos externos intentaron respaldar el proyecto en medio de las protestas, provocando una fuerte reacción de los vecinos de La Cuaba.























