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La trágica muerte de Deivy Carlos Abreu Quezada, el chofer del camión recolector de basura en Santiago el pasado 19 de abril, ha destapado la caja de pandora sobre el caos en el tránsito de la República Dominicana y la creciente ola de violencia protagonizada por motoristas y motoconchistas.
Los motoconchos son el medio de transporte más rápido en RD, pero su accionar en las calles es el centro de un intenso debate nacional.
El periódico Hoy consultó a diversos gremios, choferes de transporte público y ciudadanos para entender por qué la figura del motoconchista es blanco constante de críticas y cómo el comportamiento al volante está marcando la seguridad vial en el país.
Óscar Almánzar, presidente de la Federación Nacional de Motoconchistas (Fenamoto), asegura que la entidad trabaja en la organización de paradas mediante registros estrictos de cédula, teléfono y depuración de sus miembros.
Óscar Almánzar, presidente de Fenamoto, bajo la lupa por la conducta de sus miembros.
«Exigimos papel de buena conducta, licencia, seguro y todos los documentos al día», afirma Almánzar, añadiendo que ante cualquier conflicto, la federación inicia procesos de investigación internos.
Ante la indignación social por el caso de Santiago, el líder gremial reveló que Fenamoto evalúa eliminar su lema histórico «Un golpe a uno, un golpe a to'», tras 26 años de vigencia. La organización busca cambiar su imagen pública por una propuesta más conciliadora: «La causa de uno es la causa de todos».
Por su parte, Manuel García, del Sindicato de Motoconchistas Los Prados, rechaza que el gremio sea violento. «Somos trabajadores que salimos a la calle a ganarnos el sustento, no a agredir ciudadanos», asegura, lamentando que el incidente en Santiago empañe la reputación de todos los motorizados del país.
Manuel García, representante del gremio en Los Prados, defiende la labor del motoconchista organizado.
Otros miembros de asociaciones como Asomonuca insisten en que los motoconchistas organizados son cada vez más profesionales y respetan las señales de tránsito, evitando a toda costa maniobras peligrosas.
¿Qué piensan los otros conductores? El panorama es distinto para los choferes de carros públicos y patanistas. Muchos califican el comportamiento actual como un desorden incontrolable.
«Es un cáncer vial. Si los chocas tienes problemas, y si te chocan, peor», expresa Venancio Urbino, mientras conductores de vehículos pesados admiten que deben realizar maniobras extremas constantemente para evitar accidentes con motores.
La realidad es que el desorden en las calles se refleja en las estadísticas: la Oficina Nacional de Estadística reporta un promedio alarmante de 1,711 muertes por accidentes de tránsito anuales en el periodo 2019-2023.
Las cifras de la ONE sobre accidentes fatales en RD exigen una reforma urgente en la educación vial.
La falta de educación vial y la necesidad de una regulación más estricta por parte del Intrant siguen siendo los puntos pendientes que la sociedad reclama, mientras el caos en avenidas como la Núñez de Cáceres continúa siendo el escenario de múltiples choques diarios.
¿Qué dice el Intrant? Este diario intentó obtener declaraciones del órgano rector del transporte para conocer los planes de seguridad vial más allá de la fiscalización de la Digesett, pero no fue posible contactar a su dirección de comunicaciones.























