Una crisis de sargazo invade las costas de República Dominicana, afectando las playas más icónicas del país.
Lo que antes eran aguas cristalinas hoy luce como una gigantesca alfombra de algas marrones que altera por completo el paisaje playero.
La acumulación masiva de este fenómeno natural está provocando olores fétidos en la orilla debido al proceso de descomposición, una situación que alarma a locales y turistas.
Un recorrido por el Listín Diario confirmó el duro impacto en Boca Chica y Guayacanes, dos de los destinos turísticos preferidos por las familias dominicanas.
Crisis en la economía de playa
El impacto económico es evidente. Vendedores de comida, dueños de negocios y trabajadores playeros reportan una caída drástica en las ventas, ya que el mal olor y la presencia de algas alejan a los visitantes.
Félix González, comerciante de pescados en Guayacanes, señala que el esfuerzo individual por mantener las áreas limpias es clave, aunque admite que el desafío es constante ante la magnitud del fenómeno.
Santiago Sosa Pérez, quien lleva décadas operando el alquiler de botes recreativos, asegura que la llegada masiva de sargazo ha paralizado el flujo de turistas habituales.
La falta de aire fresco y la incomodidad al entrar al mar han provocado que muchos prefieran no visitar la playa, afectando directamente el bolsillo de quienes dependen del turismo interno.
A los comerciantes les sorprende la intensidad del sargazo en esta época, ya que usualmente esperan este fenómeno durante los meses de septiembre y octubre.
Turistas huyen de las playas
Durante el feriado de Corpus Christi, cientos de familias llegaron a Guayacanes con la esperanza de disfrutar del sol, pero se marcharon decepcionadas al ver la cantidad de algas acumuladas.
La frustración se apoderó de muchos bañistas que buscaban un día de esparcimiento en familia.
David Tolentino, quien viajó desde Monte Plata, expresó su desilusión al considerar que las condiciones actuales de la playa hacen imposible el baño recreativo.
El rechazo a sumergirse en el agua es generalizado. Los visitantes denuncian que, además del aspecto, el sargazo causa picazón en la piel y el entorno resulta desagradable para el descanso.
Norys Rodríguez, residente en San Pedro, confirmó que la diferencia en la calidad del agua respecto a la semana anterior ha sido determinante para desistir de bañarse.
La situación se repite en Boca Chica, donde el sargazo ha llegado incluso a rodear las embarcaciones ancladas en el muelle.
Pese a la crisis, algunas zonas específicas mantienen condiciones aptas para el baño, permitiendo que un grupo reducido de bañistas pueda disfrutar del mar.
Acciones de limpieza
Brigadas de aseo trabajan intensamente en la orilla para retirar el sargazo, tratando de mitigar el impacto negativo en los negocios locales.
En coordinación con el Ministerio de Turismo, se han diseñado programas de limpieza para intentar recuperar la normalidad en los balnearios más afectados.
Francisco Cuesta Pérez, encargado de limpieza en Boca Chica, destaca el esfuerzo diario desde temprano para asegurar que las familias encuentren espacios dignos para el consumo y disfrute.
El objetivo es mantener el flujo de ventas de servicios básicos, como gastronomía y bebidas refrescantes, esenciales para la economía de la zona.
El sargazo: fenómeno natural con impacto social
El Ministerio de Medio Ambiente define al sargazo como algas pardas que, aunque cumplen una función ecológica vital en el océano, su llegada masiva al Caribe genera serios problemas ambientales y económicos.
La creciente frecuencia de este fenómeno está obligando a las autoridades a buscar soluciones tecnológicas y sostenibles.
Las medidas sugeridas incluyen desde barreras de contención flotantes hasta el uso de maquinaria pesada para la limpieza y la transformación de las algas en recursos industriales.
La concienciación ciudadana y una respuesta estatal eficiente son fundamentales para enfrentar este reto ambiental que amenaza el principal motor turístico de la República Dominicana.























