La Iglesia católica hizo un llamado urgente en República Dominicana a erradicar el trabajo infantil y garantizar que niños y adolescentes permanezcan en las aulas, durante una eucaristía por el Día Mundial contra el Trabajo Infantil presidida por el párroco Edison Capellán en la emblemática parroquia San Juan Bosco.
Durante su mensaje, el sacerdote resaltó el papel transformador de la educación técnica como la herramienta clave para que los jóvenes dominicanos adquieran habilidades que les aseguren empleos dignos y un futuro con mayores oportunidades.
En ese sentido, recordó que la parroquia San Juan Bosco está situada junto a lo que fue la primera Escuela de Artes y Oficios del país, un legado histórico para el desarrollo de la juventud.
“Buscamos ayudar a los niños y adolescentes a formarse correctamente para que accedan a un trabajo digno en el futuro”, expresó Capellán.
El religioso enfatizó que acabar con el trabajo infantil exige un pacto social entre adultos y menores. “Los adultos luchamos para cambiar esta realidad y ustedes, jóvenes, deben comprometerse a aprovechar el tiempo en los centros educativos y prepararse para la vida”, afirmó el párroco.
Asimismo, exhortó a las nuevas generaciones a formarse no solo académicamente, sino con los valores éticos necesarios para el mercado laboral actual.
“Quien no aprende a ser responsable, honesto y diligente desde pequeño, tendrá dificultades para asumir retos profesionales en su adultez”, advirtió tajantemente.
Durante la actividad, también valoró los programas de Jornada Escolar Extendida en RD, destacando que el acceso a alimentación y un entorno seguro en las escuelas es vital para evitar la deserción escolar y proteger a los niños de los peligros de las calles.
El sacerdote reconoció los retos pendientes ante el abandono escolar, pero resaltó el impacto positivo de las iniciativas conjuntas entre el Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Educación y Radio Santa María.
En su mensaje, Capellán calificó la explotación infantil como una violación grave a la dignidad humana. “Es un pecado, porque impide que el niño crezca y se desarrolle con plenitud”, sentenció sobre el impacto de esta problemática en nuestra sociedad.
De igual forma, instó a actuar movidos por la conciencia social y la solidaridad. “Debe dolernos el dolor del otro, especialmente de los niños dominicanos en situación de vulnerabilidad”, manifestó.
Finalmente, Capellán pidió fortalecer las alianzas entre familias, empresas e instituciones para combatir frontalmente esta plaga mundial que afecta el bienestar de la niñez.























