
Hong Kong. Una polémica muñeca de juguete comercializada en China como objeto antiestrés para recibir agresiones físicas ha desatado una ola de indignación global. Activistas denuncian que este producto promueve el racismo y la deshumanización de las personas afrodescendientes.
Bajo el nombre de ‘Natasha’, la figura está fabricada con materiales moldeables, permitiendo que sea golpeada, estirada y maltratada.
El diseño, que presenta rasgos raciales exagerados, se ha vuelto viral en redes sociales como Douyin y RedNote, donde usuarios graban videos abusando del juguete.
Aunque el producto existe en varios tonos, la variante de piel negra ha sido el objetivo principal de los usuarios, quienes la someten a actos violentos que van desde pisotones hasta el uso de agua hirviendo.
Pese a la gravedad de las imágenes, el artículo sigue disponible en plataformas masivas como Taobao, generando un fuerte rechazo en la comunidad internacional.
«Fabricar un juguete de un bebé negro para ser abusado por diversión es una forma de normalizar la violencia contra poblaciones negras», declaró Monique Franz, activista y fundadora de Kinsman Avenue, al medio Hong Kong Free Press.
La controversia escala al conocerse comentarios en redes chinas que justifican la violencia, asegurando que las versiones blancas parecen «más humanas» y no tendrían el mismo propósito.
Testimonios locales, como el de la actriz sudafricana Londiwe Ngubeni, alertan sobre cómo este juego se normaliza incluso en menores de edad, convirtiendo el racismo en una forma de entretenimiento cotidiana.
«¿Qué estamos enseñando a los niños cuando deshumanizar a una persona negra se convierte en un juego?», cuestionó Ngubeni, exigiendo medidas urgentes a fabricantes y plataformas digitales.
Expertos en psicología infantil advierten que utilizar representaciones humanas como sacos de boxeo erosiona la empatía y fomenta el acoso escolar y social.
Mientras algunas instituciones en China han comenzado a retirar estos productos, el activista Innocent Mutanga, del Africa Center Hong Kong, exige una reforma en la educación intercultural para frenar esta tendencia de comercialización racista que amenaza la dignidad humana. EFE























