Nueva York.— Elon Musk hizo historia este jueves al convertirse en el primer billonario del mundo, gracias al histórico debut bursátil de SpaceX en Wall Street que ha sacudido los mercados globales.
Las acciones de SpaceX se dispararon más de 19% tras su salida a bolsa el viernes. Pese a las pérdidas millonarias de la compañía, los inversionistas apuestan todo a la visión de Musk sobre satélites, centros de datos orbitales e inteligencia artificial, viendo en SpaceX una mina de oro para el futuro.
Con un precio de apertura de 150 dólares por acción, SpaceX cerró la jornada cerca de los 161 dólares, alcanzando una valoración de 2,1 billones de dólares. Esto posiciona a la empresa como la sexta más grande de Estados Unidos, superando incluso el valor de Tesla en el mercado bursátil.
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Gracias a sus acciones en SpaceX y Tesla, Musk cuenta ahora con un patrimonio neto estimado en 1,1 billones de dólares, consolidándose como el hombre más rico del planeta según Forbes.
Por qué SpaceX decidió salir a bolsa ahora
El objetivo de Musk es claro: recaudar capital masivo para financiar sus ambiciones espaciales, que incluyen desde centros de datos en órbita hasta la colonización humana del planeta Marte.
El magnate celebró el viernes el toque de campana del Nasdaq desde Starbase, Texas, reafirmando su promesa de convertir a la humanidad en una especie multiplanetaria.
SpaceX promete llevar a la gente común a la Luna y a Marte, una visión que ha generado una fiebre compradora en Wall Street, superando los récords históricos de las ofertas públicas iniciales anteriores.
Con una recaudación de 75.000 millones de dólares, la empresa ha dejado atrás los números de Saudi Aramco, convirtiéndose en el fenómeno financiero de la década.
Más allá de Marte, la empresa busca dominar la inteligencia artificial con su negocio espacial y superar a gigantes como OpenAI y Anthropic.
Sin embargo, los retos son enormes. Entre enero de 2025 y marzo de 2026, la empresa perdió 8.700 millones de dólares, demostrando que su apuesta por el espacio y la IA es de altísimo riesgo.
Pros y contras para los inversionistas
Invertir en SpaceX es, en esencia, apostar por el estilo de liderazgo de Elon Musk. El magnate mantiene un control férreo del 82% de las acciones Clase B, una estructura que ha sido cuestionada por expertos debido al poder absoluto que ejerce.
Gwynne Shotwell, presidenta de SpaceX, celebra la histórica salida a bolsa en el Nasdaq MarketSite en Nueva York, el viernes 12 de junio de 2026. (AP Foto/Frank Franklin II)
Pequeños inversionistas, contagiados por la fiebre Musk, celebran sus ganancias tempranas, mientras otros prefieren mantener la cautela ante la volatilidad de la empresa tecnológica.
Analistas de Morningstar advierten que la empresa está significativamente sobrevalorada, estimando su valor real por debajo de la mitad de lo que el mercado paga hoy. La propia SpaceX reconoce en documentos oficiales que gran parte de su tecnología es todavía experimental.
La incertidumbre rodea también a xAI, el chatbot de Musk, que aún no presenta un modelo claro de rentabilidad mientras quema efectivo aceleradamente.
Cómo Elon Musk construyó su imperio
Musk ya ha logrado antes lo imposible. Tras el éxito de PayPal, apostó todo a SpaceX y Tesla, transformando la industria aeroespacial y automotriz contra todos los pronósticos.
A pesar de las críticas por su gestión en Tesla, su rol en la administración de Donald Trump o sus polémicas con el Vaticano por sus paquetes de compensación, el éxito bursátil sigue siendo su mayor respaldo.
SpaceX marca el inicio de una nueva era de empresas tecnológicas gigantes que llegan a la bolsa, con Anthropic y OpenAI en la mira para los próximos meses.
No obstante, la cautela persiste: fondos de pensiones y organizaciones de trabajadores ya han alzado la voz contra las condiciones de la oferta pública, preocupados por el excesivo poder de Musk sobre el destino de los accionistas.























