![]()
Bangkok, 9 jun (EFE).- El devastador terremoto de magnitud 7,8 que sacudió este lunes la isla de Mindanao, en Filipinas, ha dejado una crisis humanitaria sin precedentes al interrumpir el inicio del año escolar para cuatro millones de niños, cuyas aulas han quedado reducidas a escombros tras el seísmo.
El potente temblor, que registra un balance preliminar de 37 muertos, casi 500 heridos y numerosos desaparecidos, ha provocado daños estructurales en más de mil escuelas, según confirmó este martes el Consejo Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMC).
Las autoridades educativas filipinas han confirmado que cuatro millones de estudiantes, sorprendidos en plena jornada lectiva a las 7.37 hora local, se encuentran ahora sin clases tras una serie de más de mil réplicas que han dejado a gran parte de la región en estado de emergencia.
Entre las víctimas mortales figura un menor de edad, mientras que miles de niños reciben atención médica y más de 31.000 personas se han visto obligadas a refugiarse en centros de asistencia temporal, alertó el NDRRMC ante la gravedad del desastre.
Organizaciones internacionales como Unicef han hecho un llamado urgente para priorizar la protección de la infancia, advirtiendo que los niños son el colectivo más vulnerable frente a esta catástrofe que ha dejado a la región sumida en la incertidumbre.
Crisis humanitaria y falta de servicios básicos
Faisah Ali, gerente de Asuntos Humanitarios de Save The Children en Filipinas, advirtió a EFE sobre la magnitud del desastre en Mindanao, donde más de 20 millones de personas enfrentan ahora la destrucción de servicios esenciales. La cifra de desplazados asciende ya a 40.674 personas, quienes enfrentan un panorama desolador.
Los informes señalan que 8.208 escuelas han suspendido sus actividades debido a daños que van desde grietas peligrosas hasta el derrumbe total de las infraestructuras, complicando gravemente el futuro educativo de los estudiantes afectados.
El apoyo psicosocial es ahora una prioridad absoluta, ya que el trauma provocado por los continuos temblores en niños y familias requiere acceso inmediato a agua potable, refugio seguro y asistencia emocional especializada, detalló Ali.
La devastación es crítica en puntos clave como General Santos, Cotabato del Sur, Sarangani y Davao Occidental, afectando directamente a unas 150.000 personas en las zonas más golpeadas por el movimiento telúrico.
Incertidumbre educativa y riesgo social
Ante la imposibilidad de retomar las clases, las autoridades evalúan alternativas pedagógicas de emergencia, mientras gran parte de la isla sigue incomunicada, sin suministro eléctrico ni internet, y con infraestructuras viales y aeroportuarias gravemente dañadas.
Expertas como Elizabeth Delgado, de la ONG World Vision, subrayan el profundo impacto psicológico en los menores, quienes presentan síntomas de angustia, conmoción y mareos postraumáticos tras la tragedia.
Por su parte, la organización Plan Internacional alertó sobre el incremento del riesgo de violencia y explotación, especialmente hacia las niñas, al quedar interrumpido el entorno protector que brindan los centros educativos.
El desplazamiento forzado y la pérdida de la normalidad escolar representan una amenaza a largo plazo para el bienestar de la infancia en las zonas afectadas, concluyó la directora ejecutiva de la ONG, Pebbles Sanchez-Ogang. EFE























