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El Ejército de Taiwán ha lanzado una advertencia estratégica tras realizar un ejercicio de fuego real con su sistema lanzacohetes múltiple HIMARS de fabricación estadounidense. Esta maniobra en la costa occidental, una zona de extrema tensión por su cercanía a China, marca un hito en la defensa de la isla frente a un posible intento de invasión.
Fuentes militares confirman que es la primera vez que estas unidades de artillería de alta precisión operan fuera de la base de Jiupeng, demostrando una capacidad de despliegue rápido que preocupa seriamente al gigante asiático.
El simulacro, ejecutado en Taichung, recreó una situación de apoyo de fuego interregional para neutralizar objetivos estratégicos de alto valor, reafirmando la doctrina de defensa de Taiwán basada en la agilidad y la contundencia ante ataques externos.
Durante las prácticas, la potencia del HIMARS se combinó con el fuego de obuses autopropulsados M109A2 y M110A2, creando un escudo de fuego disperso difícil de contrarrestar para cualquier fuerza naval enemiga.
El M142 HIMARS, el mismo sistema que ha cambiado el curso del conflicto en Ucrania, destaca por su movilidad, precisión letal y capacidad de supervivencia, elementos críticos que multiplican las opciones de defensa de Taipéi frente a la artillería convencional.
Esta plataforma puede disparar desde cohetes guiados GMLRS con un alcance de 150 kilómetros hasta misiles de precisión PrSM y balísticos ATACMS, con radios de acción que superan los 400 kilómetros, convirtiéndose en el mayor dolor de cabeza para la estrategia militar de Pekín.
Taiwán ya cuenta con once de estos lanzacohetes y espera sumar otros dieciocho en 2026, además de un pedido masivo de 82 unidades adicionales aprobado por Washington en una operación valorada en 4.050 millones de dólares.
Informes locales sugieren que el despliegue de estos sistemas en archipiélagos estratégicos como Penghu y Matsu colocaría a las principales bases militares chinas dentro del radio de ataque directo, cambiando drásticamente el equilibrio de poder en el estrecho.
Taiwán bajo la mira de la era Trump
Esta demostración de fuerza llega en un clima de alta incertidumbre geopolítica, mientras Taipéi presiona por la aprobación final de un paquete de armamento estadounidense de 14.000 millones de dólares.
El presidente Donald Trump, tras sus recientes acercamientos con Xi Jinping, ha calificado la venta de armas como una pieza clave de negociación, manteniendo a la isla en un estado de alerta diplomática constante.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha confirmado que el acuerdo sigue bajo revisión, mientras crece la expectativa ante un posible contacto directo sin precedentes entre Trump y el presidente taiwanés, Lai Ching-te, lo que supondría un terremoto diplomático mundial.
Taiwán continúa reforzando su arsenal con tecnología estadounidense para disuadir cualquier pretensión de China, que insiste en su reclamo sobre la isla y mantiene la amenaza latente del uso de la fuerza para lograr la reunificación.























