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Conocida cariñosamente como «Bha», la princesa Bajrakitiyabha de Tailandia, ha fallecido a los 47 años tras una larga batalla médica. La Casa Real tailandesa confirmó el deceso de quien era considerada la figura más influyente y prometedora de la monarquía asiática.
Diplomática de carrera y rostro humano de la Corona, la primogénita del rey Vajiralongkorn destacó durante años por su carisma y una intensa labor institucional que modernizó la imagen de la familia real tailandesa ante el mundo.
Su brillante trayectoria combinó una formación académica de élite en Derecho con una destacada carrera militar. Analistas internacionales la señalaban como la pieza clave para la estabilidad de la monarquía, siendo la candidata favorita en la sucesión al trono.
Doctora en Derecho por la Universidad de Chicago, la princesa utilizó su prestigio para representar a Tailandia en organismos globales, destacando su labor como embajadora en Austria y su compromiso con la ONU en temas de justicia y empoderamiento de la mujer.
Tras la ascensión al trono de su padre en 2016, Bajrakitiyabha asumió un rol protagonista, liderando actos oficiales con una presencia que muchos interpretaron como la preparación de una futura reina.
En 2021, su nombramiento como general en el Cuerpo de Seguridad de la Casa Real reforzó las especulaciones sobre su ascenso como heredera oficial, marcando un hito en la historia de la monarquía tailandesa.
Estos cambios y su nueva imagen pública proyectaron una figura de autoridad moderna, preparada para liderar el futuro del país asiático.
El trágico final de una esperanza real
El destino de la princesa cambió en diciembre de 2022, cuando sufrió un desmayo repentino durante un entrenamiento canino en Nakhon Ratchasima, lo que inició un periodo de incertidumbre nacional.
Bajrakitiyabha fue ingresada de urgencia en Bangkok, donde permaneció bajo cuidados intensivos en el Hospital Chulalongkorn durante años, manteniendo a todo un país en vilo.
El diagnóstico oficial apuntó a una infección por micoplasma que derivó en una grave inflamación cardíaca y arritmias severas, complicaciones que marcaron su salud hasta el desenlace final.
A pesar del hermetismo de la Casa Real, el anuncio oficial confirmó su partida: «A pesar de la atención minuciosa y constante del equipo médico, su estado empeoró progresivamente hasta el jueves 11 de junio, cuando falleció», comunicó el Palacio.
Nacida en 1978, la princesa deja un vacío irreparable. Su fallecimiento altera la línea de sucesión tailandesa, dejando como principales figuras a su hermano, el príncipe Dipangkorn, y a su hermana, la princesa Sirivannavari.























