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Madrid, 28 abr (EFE).- José Manuel Monsalve, el legendario Moncho, figura eterna del baloncesto español, ha fallecido dejando un vacío imborrable en el deporte tras una carrera que lo llevó a lo más alto como jugador, entrenador y maestro de táctica. Su reciente ingreso en el Salón de la Fama en octubre de 2024 marcó el reconocimiento definitivo a una trayectoria irrepetible.
A los 81 años, el emblemático técnico natural de Medina del Campo nos dice adiós, dejando un legado deportivo que trascendió fronteras, desde las canchas de España hasta sus éxitos internacionales en Latinoamérica.
Siempre humilde, el día que fue nombrado leyenda del básquet español, Moncho confesó: Es un regalo que me da el baloncesto, mi vida. Me siento orgulloso de haber podido ayudar a las nuevas generaciones de entrenadores, un propósito que guio gran parte de su carrera.
Su vida cambió drásticamente en 2012, cuando una insuficiencia cardiorrespiratoria puso fin a treinta años de carrera en los banquillos. A pesar de las secuelas, Monsalve nunca perdió su pasión, siendo recordado por su capacidad para liderar equipos históricos como el Barcelona, el Fórum Valladolid, el Oximesa Granada y el inolvidable UCAM Murcia.
Como jugador, Moncho fue un pilar del Real Madrid durante los años dorados, conquistando tres Copas de Europa y múltiples títulos nacionales junto a mitos como Wayne Brabender y Clifford Luyk. Su estatura y talento lo convirtieron en un pionero del baloncesto nacional.
Tras ser descubierto casi por azar en unos sanfermines, su evolución en el Kas Vitoria y la selección española fue meteórica, sumando 61 internacionalidades y participando en mundiales y europeos que marcaron época.
Su transición a los banquillos en 1971 consolidó su estatus como un gurú de la metodología. Fue un entrenador cosmopolita que llevó su pizarra a Italia, Francia, Marruecos y Suiza, destacando siempre por su capacidad para enseñar técnica pura.
Su mayor éxito internacional llegó al frente de la selección de Brasil entre 2008 y 2010, logrando un histórico oro en el campeonato americano, dirigiendo a estrellas de la NBA como Leandro Barbosa y Tiago Splitter.
Retirado de la primera línea tras sus problemas de salud, Moncho pasó sus últimos años en Murcia junto a su esposa, Yolanda, manteniéndose siempre fiel al deporte que lo definió. Su partida es un golpe duro para el baloncesto, pero su metodología y su amor por la canasta vivirán para siempre en la historia grande del deporte. EFE























