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Wendy Duffy, una madre británica de 56 años, ha tomado la desgarradora decisión de viajar a Suiza para someterse a la eutanasia tras la trágica muerte de su único hijo, Marcus, quien falleció en 2022 a los 23 años al atragantarse con un sándwich.
La mujer, físicamente sana pero devastada emocionalmente, confiesa que no desea continuar viviendo tras la pérdida: “una parte de mí murió con Marcus”. A pesar de intentar superar el duelo mediante ayuda psiquiátrica y haber intentado quitarse la vida, asegura que su existencia se ha vuelto insoportable.
Marcus era el centro de su vida tras un largo proceso de fertilidad. La tragedia ocurrió cuando el joven, tras una resaca, sufrió un accidente fatal al obstruirse la tráquea con un trozo de tomate.
Su petición fue aprobada por la clínica Pegasus en Basilea, donde deberá autoadministrarse la medicación. Wendy ha pedido que suene la canción Die With A Smile de Lady Gaga y Bruno Mars en sus últimos minutos y ha solicitado donar sus pertenencias a causas benéficas.
Dado que la eutanasia es ilegal en Inglaterra, su familia no podrá acompañarla en el proceso para evitar repercusiones legales ante una decisión que ha conmocionado a la opinión pública.























