![]()
Viena. La ONU alerta que el crimen organizado es más letal que las guerras: provoca 95.000 homicidios anuales a escala global desde el año 2000, superando los 92.000 fallecidos por conflictos armados en ese mismo periodo, aunque el problema permanece oculto para la opinión pública.
Así lo revela en exclusiva para EFE Giovanni Gallo, jefe de Control de Drogas y Prevención del Crimen de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), durante una entrevista en Viena.
Las impactantes cifras forman parte de un estudio clave por el 25 aniversario de la Convención de la ONU contra la Delincuencia Organizada Transnacional.
«Desde el año 2000, el crimen organizado ha causado unas 95.000 muertes al año, una cifra comparable a la de las grandes guerras», advirtió Gallo.
Según los cálculos de la ONUDD, de las 430.000 muertes violentas promedio anuales en el mundo, 95.000 son atribuidas a redes criminales, 92.000 a conflictos bélicos y 16.000 a ataques terroristas.
El experto explica que gran parte de los asesinatos ejecutados por el crimen organizado pasan desapercibidos al percibirse como episodios aislados de violencia callejera.
«La mayoría de estas muertes ocurren en tiroteos, lo que genera una menor percepción de gravedad social. Se tiende a minimizar pensando que es un ajuste de cuentas interno, pero la realidad es mucho más alarmante», subraya.
El representante de la ONUDD señala que esta violencia está concentrada especialmente en América Latina.
En esta región, cerca de la mitad de los homicidios intencionados están vinculados al crimen organizado, impulsados por la debilidad institucional, la desigualdad extrema, el fácil acceso a armas y la guerra brutal entre cárteles por el control del tráfico de cocaína.
Giovanni Gallo, jefe de Control de Drogas y Prevención del Crimen de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).
Impacto devastador en la economía global
Gallo advierte que el fenómeno trasciende la seguridad pública y golpea la economía, confirmando una clara correlación entre el aumento de la violencia y la recesión económica.
En América Latina y el Caribe, el costo del crimen organizado alcanza el 3,4 % del PIB regional. Además, estudios del FMI indican que cada incremento del 10 % en la cobertura mediática sobre criminalidad genera una caída del 2,5 % en la producción industrial.
El experto destacó la alarmante evolución de estas redes, que hoy operan como corporaciones globales capaces de adaptarse velozmente a nuevas tecnologías y diversificar sus negocios ilícitos.
Aunque el narcotráfico sigue siendo su principal fuente de ingresos, con un mercado millonario, el crecimiento exponencial del fraude digital y las ciberestafas ha encendido las alarmas mundiales.
Estas actividades son el nuevo objetivo criminal debido a sus altísimos márgenes de beneficio y el bajo riesgo de ser capturados en países con legislaciones obsoletas.
«El crimen organizado prioriza la rentabilidad y minimiza el riesgo», explica Gallo sobre el auge de los delitos cibernéticos.
El experto advierte que la globalización y la digitalización facilitan que estas bandas operen desde cualquier lugar, moviendo dinero ilícito a través de fronteras digitales imposibles de rastrear por la policía tradicional.
En ese sentido, lamentó que las bandas criminales siempre vayan un paso adelante frente a Estados lentos que deben ajustarse estrictamente a procesos burocráticos y legales.
Frente a esta crisis, Gallo exige potenciar la cooperación internacional y modernizar las técnicas de investigación, brindando apoyo técnico desde la ONUDD.
El experto insiste en la estrategia del histórico juez Giovanni Falcone: seguir la ruta del dinero sucio para desmantelar las estructuras criminales desde sus cimientos financieros.
«Seguir el dinero es fundamental: las investigaciones financieras deben ser paralelas a las criminales para despojar a los delincuentes de sus fortunas», concluye.
La clave para el éxito, advierte, radica en una coordinación global entre gobiernos, banca y sector privado, ya que los flujos de dinero negro no conocen fronteras.























