Los choques de oferta en economías importadoras de combustibles generan un desafío para la economía dominicana al provocar presiones inflacionarias y desaceleración, según informó el Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
En este escenario, un endurecimiento monetario extremo podría frenar el crecimiento económico, siendo poco efectivo ante el alza de precios internacional del petróleo.
La respuesta del Banco Central depende de qué tan temporal sea el choque. Si es transitorio, se mantiene una política neutral que garantiza la estabilidad del sistema financiero dominicano.
Esto va acompañado de una comunicación transparente que transmite confianza al mercado. Si el efecto fuera persistente o afectara las expectativas de los dominicanos, se optarían por medidas más estrictas.
Para la República Dominicana, el alza en los precios del crudo impacta principalmente en la inflación local y en el costo de la factura energética.
La inflación interanual alcanzó 5.11 % en abril, levemente por encima de la meta del BCRD (4.0 % ± 1.0 %). Asimismo, la factura energética nacional se proyecta en unos US$ 5,400 millones para el cierre del año, superando las estimaciones iniciales de 2026.
A pesar de esto, los mercados internacionales prevén una estabilización en los precios con la normalización del tránsito marítimo en puntos críticos como el Estrecho de Ormuz.
El choque se cataloga como pasajero, lo que se confirma en la curva de futuros: los precios del barril de petróleo proyectan una tendencia a la baja hacia finales de 2027.
Se espera que la inflación retorne al rango meta, cerrando el año cerca del 4.5 %. Por otro lado, el déficit de cuenta corriente cerraría en 2.0 % del PIB, robustecido por la inversión extranjera directa.
Política Monetaria
El BCRD ha mantenido estable su tasa de política monetaria (TPM) y extendió hasta enero de 2027 el retorno de facilidades de liquidez otorgadas a los bancos comerciales.
Esta decisión evita una contracción brusca del circulante, manteniendo el dinamismo de la economía sin inyectar liquidez innecesaria.
De haberse presionado el retorno de esos fondos, las tasas de interés habrían subido innecesariamente, afectando el bolsillo de los dominicanos y el crédito al consumo sin atacar el origen real de la inflación.
A nivel externo, el impacto del petróleo ha sido amortiguado por la fortaleza de los sectores productivos dominicanos.
Las exportaciones de oro han sido clave, con precios internacionales récord superiores a US$4,800 la onza, lo que compensa con creces el aumento del costo de los combustibles.
Adicionalmente, las remesas familiares crecieron un 4.1 % hasta abril, mientras que la inversión extranjera directa aumentó un 6.4 % interanual, reflejando la confianza internacional en el país.
Gracias a la entrada de divisas y reservas internacionales superiores a los US$15,800 millones, el peso dominicano ha mostrado una resiliencia impresionante, con una apreciación acumulada del 6.6 % a finales de mayo.
El turismo se mantiene como el gran motor, actuando como escudo frente a los precios internacionales de la energía al atraer un flujo constante de visitantes a la República Dominicana.
En conclusión, la economía dominicana es resiliente: creció un 4.1 % en el primer trimestre, mantiene reservas sólidas y la inflación subyacente suma 33 meses controlada dentro del rango meta.
Las medidas del Banco Central son acertadas para proteger el crecimiento y la estabilidad financiera, garantizando un entorno económico saludable para todos los dominicanos.























