Tras las aclaraciones sobre la supervisión del Indrhi ante la supuesta contaminación de la presa de Hatillo, las denuncias contra la minera Barrick Pueblo Viejo parecen reducirse a simples temores.
O a especulaciones destinadas a generar confusión y un clima de rechazo hacia la industria minera en el país.
El director del Indrhi, Olmedo Caba Romano, no descartó los daños ambientales, sino que detalló el protocolo técnico que garantiza la fiscalización estricta por parte de las autoridades dominicanas.
Confirmó que la minera tiene el mandato legal de entregar informes de cumplimiento ambiental, los cuales son auditados exhaustivamente por el Indrhi y el Ministerio de Medio Ambiente.
Ambas instituciones ejecutan proyectos de intervención en las cuencas altas para proteger los recursos hídricos y restaurar los bosques que evitan la sedimentación en nuestros embalses.
Aunque el debate sobre el impacto ambiental de la Barrick en la presa de Hatillo continúa, la transparencia técnica resulta fundamental para la tranquilidad pública.
El Indrhi asume así la responsabilidad institucional de actuar ante cualquier evidencia real de contaminación que pueda afectar este vital recurso acuífero de la República Dominicana.























