Una huella imborrable de dolor y resistencia persiste en Los Ángeles a un año de las brutales redadas migratorias que convirtieron al condado en el epicentro de la política de deportaciones masivas de Donald Trump, una estrategia que cobró la vida de inmigrantes y ciudadanos estadounidenses.
La mañana del 6 de junio de 2025, agentes del ICE y la CBP lanzaron operativos sorpresa en todo el condado, hogar de más de 3 millones de inmigrantes, marcando un hito en la crisis migratoria en Estados Unidos.
«Emocionalmente deja una huella que quedó marcada para siempre», relata a EFE un trabajador de la compañía Ambiance Apparel, donde fueron detenidos más de 40 empleados en una de las primeras redadas.
El afectado, de 33 años, denunció que fue arrestado sin respeto al debido proceso ni garantías fundamentales, reflejando el drama que viven miles de familias latinas.
Tras pasar meses en la polémica cárcel migratoria de Adelanto, el trabajador, apoyado por la campaña Lucha Zapoteca, es una de las tantas voces que exigen justicia frente a la ola de deportaciones que ha fracturado a la comunidad inmigrante.
Los Ángeles como laboratorio de deportaciones
Los operativos no solo ocurrieron en fábricas, sino también en centros laborales como Home Depot, donde jornaleros fueron capturados bajo tácticas de intimidación utilizadas para cumplir la meta de un millón de deportados impuesta por el gobierno estadounidense.
«Apuntaba a los inmigrantes más vulnerables», afirmó Ron Gochez, vocero de Unión del Barrio, al analizar cómo Los Ángeles fue utilizada para testear un sistema diseñado para atemorizar a la comunidad trabajadora.
Indignación y respuesta comunitaria
La excesiva fuerza policial y la militarización de los barrios, que incluyó el despliegue de la Guardia Nacional, despertó una ola de protestas sin precedentes. Organizaciones como CHIRLA condenaron el racismo y la división promovidos desde la Casa Blanca.
La comunidad respondió creando redes de alerta ciudadana y documentando los abusos para frenar los arrestos inconstitucionales. Pese a que más de 14.000 personas fueron detenidas en 2025, la mayoría sin antecedentes criminales, la lucha por los derechos humanos no ha cesado.
El saldo trágico incluye la muerte de inmigrantes en su intento de escapar, sumado a víctimas estadounidenses como Renee Good y Alex Pretti, abatidos en Minneapolis por agentes federales durante este clima de tensión.
Este fin de semana, Los Ángeles recuerda a las víctimas y reafirma su compromiso de lucha. «Demostramos que las comunidades inmigrantes no son víctimas pasivas, sino una fuerza poderosa», sentenció Angélica Salas, directora de CHIRLA.























