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El diccionario de la lengua española define oligarquía como forma de gobierno en el cual el poder político es ejercido por un grupo minoritario y como grupo reducido de personas que tiene poder e influencia en un determinado sector social, económico y político.
El mundo ha cambiado tanto en el último cuarto de siglo que hoy la mayoría de las teorías sobre análisis de poder y clases sociales en República Dominicana han quedado obsoletas, al punto que resulta difícil identificar el perfil real de quienes mueven los hilos del país.
En sociedades en desarrollo, el trabajador busca ascender socialmente mientras el sector empresarial intenta consolidar su influencia en el Estado, generando una confusión de roles donde la meritocracia a veces se pierde entre privilegios y aspiraciones.
La economía dominicana, que antes dependía de exportaciones tradicionales, hoy se ha diversificado con gran fuerza en sectores clave como turismo, zonas francas, sistema financiero e inversión extranjera, logrando agregar valor a productos como el tabaco, banano, cacao orgánico y rones de exportación.
El 54 % de los empleos en el mercado laboral dominicano sigue siendo informal, operando fuera de la Tesorería de la Seguridad Social, lo que evidencia que la pequeña empresa y el emprendimiento por cuenta propia tienen una incidencia mucho mayor que el sector de trabajadores formales.
A partir de 1930, con la era de Rafael Trujillo, se forjó una clase empresarial concentrada en el control estatal de fábricas de cemento, papel y armas, donde la oligarquía de aquel entonces utilizaba el poder absoluto para centralizar toda la riqueza del país.
A partir de 1963, con el gobierno de Juan Bosch, comenzó a perfilarse un sector privado competitivo basado en reglas de mercado, permitiendo el surgimiento de bancos, universidades modernas y parques industriales que hoy son motores del crecimiento nacional.
Todo lo anteriormente expuesto sirve de base para advertir que, al igual que en otras naciones, la República Dominicana enfrenta un peligroso proceso de oligarquización del empresariado, donde sectores económicos podrían estar buscando controlar el poder político en detrimento de la pluralidad democrática. Seguiré analizando este impacto en la sociedad dominicana.























