El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, lanzó duras declaraciones este jueves al afirmar que la guerra en Ucrania pasó de ser el conflicto de Joe Biden a convertirse en la guerra de Donald Trump. Estas palabras llegan como respuesta a Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., quien confirmó abiertamente que su país no actúa como mediador neutral, sino como un aliado directo de Ucrania.
Nuestros colegas nos decían todo el tiempo y el propio Donald Trump lo mencionó públicamente: si él hubiera estado al frente de la Casa Blanca, este conflicto no habría estallado. Es una crisis que nadie necesita, donde sigue muriendo gente, sentenció Lavrov durante su intervención en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo ante medios internacionales.
Lavrov enfatizó que la postura expuesta por Rubio en el Congreso confirma que no existe diferencia en la estrategia de Estados Unidos, consolidando lo que califica como la nueva política de Trump en el escenario global. El diplomático ruso se mostró sorprendido por el pesimismo de Rubio sobre un posible fin del conflicto este mismo año, señalando que Washington mantiene una postura de apoyo militar que bloquea cualquier intención de diálogo.
El canciller ruso lamentó que se hayan ignorado los consensos alcanzados previamente entre Trump y Vladímir Putin en la cumbre de Alaska de 2025. Según Lavrov, de haberse respetado esos acuerdos, las acciones militares habrían cesado hace mucho tiempo y el mundo estaría ahora en una etapa de negociaciones diplomáticas.
Respecto a las potencias europeas, Lavrov fue tajante al descartar cualquier tipo de diálogo, argumentando que tuvieron múltiples oportunidades para gestionar la crisis y las desaprovecharon por completo.
En contraste, desde Washington, Marco Rubio reafirmó ante el Congreso que Estados Unidos mantiene una política de sanciones contra Rusia y continúa enviando armamento pesado a Kiev, incluyendo un nuevo paquete de asistencia militar valorado en 400 millones de dólares.
Rubio calificó la invasión como un desastre estratégico para Moscú, dudando de que el ejército ruso logre sus objetivos territoriales en el Donbás, aunque admitió una realidad preocupante: esta guerra no parece tener una solución puramente militar.
Mientras tanto, la Cámara de Representantes avanza en una nueva ley que endurece las sanciones contra el Kremlin, generando una fuerte tensión política entre el Congreso y la Casa Blanca sobre el verdadero alcance de la política exterior de Trump en esta crisis internacional.























