Rio San Juan, María Trinidad Sánchez, RD.- El salitre se pega a la piel y el viento del Atlántico nos golpea con fuerza. Voy a bordo de una yola que zarpó hace minutos desde la famosa Laguna Gri-Gri. El mar se extiende como un lienzo infinito, pero hoy no busco el horizonte abierto, sino un secreto a voces: “El Hoyo”, la joya oculta de la costa norte dominicana.
Los pescadores y lugareños hablan de este lugar con respeto. Es una grieta invisible en la imponente muralla de piedra que protege a Río San Juan, un sitio que se ha vuelto viral en redes sociales y que todos los turistas quieren descubrir.
La cicatriz de piedra: una aventura extrema
Al acercarnos a la costa, el paisaje impresiona. La roca, esculpida por siglos de oleaje indomable, presenta un relieve afilado conocido como “diente de perro”. Es terreno difícil, salvaje y solo apto para los más aventureros que buscan la toma perfecta.
Al descender, me encuentro frente a frente con una cavidad cilíndrica impresionante: un sumidero natural creado cuando el techo de una antigua cueva marina colapsó. Es pura magia geológica.
“A este lugar vienen cientos de turistas locales y extranjeros. Es uno de esos destinos top que, cuando buscan tours en YouTube, lo primero que preguntan es por el famoso hoyo de Río San Juan”, comenta Juan Almonte, capitán de yola local.
En el “Hoyo” la precaución es vital. Aunque es una piscina natural paradisíaca, el entorno rocoso exige respeto. Jorge González
Lo fascinante aquí es el contraste: afuera, el Atlántico ruge con furia; adentro, el agua descansa como un espejo de cristal. Es el paraíso secreto que todos quieren visitar en sus próximas vacaciones por el Cibao.
Un tesoro natural sin filtros
El comportamiento del Hoyo depende totalmente del clima y las mareas en Río San Juan. Jorge González
En esta piscina natural, el agua adquiere un tono turquesa tan intenso que parece retocado. No hay lujos, no hay señalizaciones, ni muelles. Es República Dominicana en su estado más puro y auténtico.
El agua entra de forma subterránea produciendo un eco que te pone la piel de gallina. Como bien explica Alfonzo Marte, un pescador de la zona, “en invierno esto puede ser un hervidero, pero hoy la calma es absoluta”.
Río San Juan es famoso por la Laguna Gri-Gri y Playa Caletón, pero este rincón virgen, escondido a solo cinco minutos del pueblo, tiene una energía única. Es la prueba de que, para encontrar la verdadera desconexión, hay que atreverse a entrar en el corazón de piedra de nuestra costa norte.























