El asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, ocurrido el 3 de mayo de 1996, sigue siendo el caso más impactante y doloroso en la historia criminal de la República Dominicana.
Hoy, el nombre de Llenas Aybar vuelve a ser tendencia nacional por dos razones: se cumplen 30 años de su partida este próximo lunes 4 y la inminente libertad de Mario José Redondo Llenas, uno de los condenados por el horrendo crimen, prevista para el martes 5.
El crimen fue ejecutado en Pedro Brand por Redondo Llenas, primo del menor, junto a Juan Manuel Moliné Rodríguez. Ambos planificaron el secuestro del niño de 12 años, un suceso que marcó un antes y un después en la sociedad dominicana.
A tres décadas del trágico suceso, la familia Llenas Aybar creó una cuenta especial en Instagram para honrar su memoria y compartir testimonios conmovedores de quienes lo conocieron.
“Su memoria sigue viva en todos los que lo amamos”, afirma la biografía del perfil oficial.
“Querido José: Han pasado 30 años desde que te perdimos físicamente, pero tu recuerdo siempre permanece en nuestros corazones”, expresaron en la primera publicación, acompañada de una emotiva imagen con el mensaje: “Tu amor nos acompañará por siempre”.
La tragedia que estremeció al país
El 3 de mayo de 1996, el niño fue engañado por su primo, Redondo Llenas, quien le prometió llevarlo a una exhibición de motocicletas. En lugar de eso, lo llevó a casa de Moliné Rodríguez para ejecutar su macabro plan.
Ante el temor de ser descubiertos, los agresores amarraron al menor de pies y manos, ocultándolo en el baúl de un vehículo hasta llegar a las proximidades del arroyo Lebrón, en el kilómetro 13 de la autopista Duarte.
En un acto de crueldad extrema, y pese a las súplicas del niño, decidieron quitarle la vida para evitar ser denunciados.
El menor sufrió 32 heridas de arma blanca, incluyendo una lesión fatal en la yugular, provocándole la muerte inmediata.
El cuerpo fue arrojado al arroyo Lebrón y encontrado al día siguiente por campesinos de la zona, atado y envuelto en cinta adhesiva.
Mientras la familia iniciaba la búsqueda desesperada, la madre, Ileana Aybar, descubrió el engaño al verificar que la supuesta actividad en la Plaza Bolera, donde Redondo Llenas decía haber dejado al menor, nunca existió.
De forma cínica, Redondo Llenas llegó a participar en los operativos de búsqueda, fingiendo preocupación por el paradero de su propio primo.
Un papel encontrado en las manos del niño con el número telefónico de la novia de Moliné Rodríguez fue la pieza clave que permitió a las autoridades esclarecer el caso.
Confesión y condenas históricas
Tras su arresto, ambos confesaron el crimen ante las cámaras, provocando una indignación colectiva sin precedentes en la República Dominicana.
Redondo Llenas intentó desviar la atención señalando la supuesta implicación de Luis Palmas y su hijo, familiares de la entonces embajadora de Argentina en el país, alegando que formaban parte de una red criminal.
El asesino sostuvo esta versión meses después de su detención, mencionando temas de narcotráfico y asesinatos.
Moliné Rodríguez, por su parte, nunca implicó a terceros y se mantuvo en silencio frente a las acusaciones de su cómplice.
Tras el escándalo, la familia Palmas abandonó el país rápidamente.
En 2006, la Suprema Corte de Justicia ratificó las sentencias: 30 años para Redondo Llenas y una reducción a 20 años para Moliné Rodríguez, quien recuperó su libertad en mayo de 2016.
Moliné Rodríguez cumplió su pena, mientras que el caso de Redondo Llenas vuelve a ser noticia esta semana al cumplir finalmente su condena total tras múltiples intentos fallidos de libertad condicional.
Durante su encierro, Redondo Llenas cursó la carrera de Derecho, lo que formó parte de su proceso en el sistema penitenciario.























