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La creciente ola de inseguridad y los impactantes hechos violentos donde menores de edad son protagonistas mantienen en vilo a la sociedad dominicana.
En las últimas semanas, varios adolescentes han sido vinculados con crímenes que han consternado al país, encendiendo las alarmas sobre la descomposición social.
Uno de los casos más estremecedores es el de la adolescente Zarah Diroche Montero, de 13 años, quien perdió la vida tras una estocada en el sector Valiente, Boca Chica.
Por este suceso, dos menores de 12 y 13 años están bajo investigación, mientras la justicia busca esclarecer los hechos que han conmocionado a toda la nación.
Este doloroso evento se suma al hallazgo del cuerpo de Raudier Steben Martínez Corporán, de 10 años, en Hato Dama, San Cristóbal, caso por el cual se investiga a un menor de 14 años. De igual forma, el sistema judicial ordenó el internamiento de tres adolescentes de 14, 16 y 17 años acusadas de la muerte de otra menor bajo custodia de Conani.
Sobre esta crisis de valores, la psicóloga Sobeyda Bueno explicó al periódico Hoy que la violencia juvenil en República Dominicana no responde a una sola causa, sino a un problema estructural profundo.
“Este tipo de casos no responde a un solo factor. Podemos analizar distintas variables y circunstancias que contribuyen a que ocurran”, explicó la especialista.
Bueno subrayó que la violencia entre menores es un fenómeno complejo afectado por la exposición a entornos peligrosos, la normalización del abuso en el hogar y la influencia negativa de las redes sociales en el desarrollo cerebral adolescente.
La experta enfatizó que cada situación debe analizarse de forma individual, pero advirtió que la cultura de violencia arraigada en las calles y la falta de supervisión en los hogares están creando una bomba de tiempo.
“Muchos de estos jóvenes han sido víctimas de maltrato en repetidas ocasiones y viven constantemente a la defensiva. Para algunos, la violencia se convierte en el único mecanismo de supervivencia que conocen”, indicó.
La psicóloga hizo un llamado urgente sobre la responsabilidad compartida, señalando que la falta de figuras paternas presentes y el abandono emocional en la crianza están fallando a las nuevas generaciones.
Finalmente, advirtió que si no se detiene este círculo vicioso, la sociedad dominicana seguirá enfrentando las consecuencias de una violencia generacional cada vez más difícil de controlar.























