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Lima, 5 jun (EFE).- Perú inicia este viernes el crucial período de reflexión antes de la segunda vuelta presidencial, donde la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez se disputan la jefatura del Estado este domingo en una elección decisiva.
Los candidatos cerraron sus campañas con masivos mítines en Lima, dando paso a la veda electoral que prohíbe concentraciones políticas, aunque mantienen actividad mediática previa a la jornada de votación.
A pesar de las restricciones legales para difundir sondeos oficiales, las redes sociales reflejan un empate técnico con una ligera tendencia a favor de Sánchez en el tramo final de la contienda.
La normativa electoral es estricta: desde hoy quedan prohibidas las manifestaciones políticas, bajo riesgo de penas de cárcel, y desde el sábado rige la Ley Seca en todo el país hasta el lunes por la mañana.
Durante el domingo electoral, los centros de votación estarán blindados y prohibidos los espectáculos públicos, garantizando que los ciudadanos acudan a las urnas con total tranquilidad.
Fujimori y Sánchez concentran sus esfuerzos en captar el voto de los indecisos, lanzando críticas cruzadas sobre la crisis política y prometiendo estabilidad, orden y equilibrio democrático para el futuro del país.
Keiko Fujimori busca romper su racha histórica en su cuarto intento presidencial, prometiendo una reconciliación nacional y asegurando que no buscará la reelección si logra ganar este domingo.
Por otro lado, Roberto Sánchez propone un giro hacia la unidad democrática, cuestionando duramente al fujimorismo y comprometiéndose a derogar leyes polémicas aprobadas en el actual Congreso.
El candidato de izquierda ha puesto sobre la mesa el indulto a Pedro Castillo, sentenciado por el intento de golpe de Estado de 2022, un tema que marca el debate político de esta última semana.
Más de 27,4 millones de peruanos están convocados a las urnas para elegir al presidente que gobernará el periodo 2026-2031, marcando el inicio de una nueva etapa tras una década de inestabilidad política. EFE























