![]()
Redacción Ciencia, 19 may (EFE).- Pollitos gestados y nacidos en un laboratorio sin necesidad de un huevo biológico. Este es el avance científico sin precedentes logrado por la empresa Colossal Biosciences con una revolucionaria plataforma de incubación artificial que permite el desarrollo completo del embrión aviar, desde la fecundación hasta la eclosión, sin depender de oxígeno suplementario.
Este huevo sintético representa una nueva era en la biotecnología avícola, abriendo la puerta a la desextinción de especies perdidas y ofreciendo herramientas críticas para la conservación de animales en peligro de extinción, señala la compañía en un comunicado oficial.
La innovadora plataforma de incubación es un pilar fundamental para los ambiciosos proyectos de la empresa, especialmente para el programa de recuperación del moa gigante de Nueva Zelanda, un ave extinta que requiere soluciones tecnológicas para volver a la vida.
Pese al optimismo, la comunidad científica externa debate sobre los límites éticos de la desextinción y cuestiona que la empresa aún no haya validado sus resultados mediante una publicación en una revista académica revisada por pares.
El cultivo aviar fuera del cascarón se intentó por primera vez en los años 80, pero los modelos anteriores requerían oxígeno puro, lo cual dañaba el ADN. El equipo actual ha diseñado una cáscara enrejada con una membrana de silicona de alta tecnología que iguala la oxigenación natural, permitiendo un desarrollo embrionario saludable.
Este avance tecnológico es un hito clave para el conjunto de herramientas de desextinción, destaca el director ejecutivo de Colossal Biosciences, Ben Lamm, marcando un antes y un después en la biotecnología moderna.
La compañía, que anteriormente generó controversia con la creación de lobos modificados genéticamente con rasgos del extinto lobo huargo, insiste ahora en el éxito integral de este sistema con pollitos sanos, viables y nacidos de una estructura totalmente artificial.
El genoma es el plano maestro, pero sin un lugar donde construirlo, carece de sentido; este huevo artificial proporciona una plataforma escalable y autónoma, afirma el director científico, Andrew Pask.
El diseño transparente del dispositivo permite la observación continua del crecimiento del embrión, facilitando la confirmación visual de los rasgos editados en tiempo real, un factor determinante para el éxito de la ingeniería genética.
La tecnología es compatible con incubadoras estándar y es altamente adaptable a diferentes tamaños, lo que promete una escalabilidad masiva para la industria biotecnológica.
El huevo artificial es vital para el moa gigante, un ave de tres metros cuyos huevos naturales son demasiado grandes para ser incubados por especies actuales. Además, esta técnica permitirá salvar aves en peligro de extinción con dificultades reproductivas naturales.
El desarrollo también tiene aplicaciones prometedoras en la producción de proteínas terapéuticas y anticuerpos, transformando a los pollos transgénicos en fábricas biológicas más eficientes y económicas que los sistemas actuales.
Expertos independientes como el investigador Carles Lalueza-Fox del CSIC, advierten que persisten dilemas éticos sobre la viabilidad ecológica y el futuro de estas especies rediseñadas genéticamente para parecerse a sus ancestros extintos.
Otros científicos como Lluís Montoliu subrayan la importancia de separar el progreso científico de la estrategia publicitaria de la empresa, recordando que este avance debe analizarse con rigor académico y bajo el escrutinio de la comunidad científica global, más allá del interés empresarial privado.























