Carlos Alberto Solari, el legendario cantautor argentino conocido como “el Indio”, líder indiscutible de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y una de las figuras más influyentes de la historia del rock en español, falleció este viernes a los 77 años.
Solari, quien enfrentaba una dura batalla contra el Parkinson desde hace una década, fue encontrado sin vida en las inmediaciones de una piscina cubierta en su residencia de Ituzaingó, Buenos Aires. Las autoridades aún investigan las causas exactas de su deceso.
Su familia confirmó la triste noticia a través de redes sociales, donde anunciaron un funeral público para que todos sus seguidores puedan darle el último adiós a este icono. Al conocerse el impacto, miles de fanáticos comenzaron a congregarse en las puertas de su hogar con flores y camisetas como tributo al ídolo.
“Guardaremos luto, escucharemos sus himnos y nos cuidaremos entre todos, como él siempre nos enseñó”, expresó el comunicado familiar que conmovió a toda la región.
Como voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, conocidos popularmente como “Los Redondos”, Solari se transformó en un símbolo de rebeldía y contracultura para una generación que vio a Argentina transitar de la dictadura a la democracia, marcando a fuego a la juventud de los años 80 con su poesía críptica y profunda.
Durante el auge de los años 90, sus letras se convirtieron en la voz de los descontentos frente al capitalismo y las crisis económicas. Los Redondos marcaron un precedente al mantenerse como una banda independiente, alejados de las grandes discográficas, logrando una conexión inigualable con su público.
Tras la separación de la banda en 2001, Solari consolidó una carrera de éxitos como solista, lanzando cinco álbumes que fusionaron rock y electrónica, convocando multitudes históricas en parques y estadios de toda Latinoamérica.
En un emotivo concierto en 2016, compartió ante miles de personas su diagnóstico de Parkinson: «El señor Parkinson me pisa los talones. Pero aquí estoy». Aquella frase quedó grabada para siempre como una muestra de su resiliencia frente a la enfermedad.
El mundo del espectáculo, la política y el deporte se volcaron en homenajes ante la partida de una verdadera leyenda del rock.
La Asociación del Fútbol Argentino destacó que la voz de Solari se convirtió en un «grito de guerra popular» que resonó en cada tribuna del país, siendo un referente cultural ligado profundamente a la pasión futbolera.
Las Abuelas de Plaza de Mayo resaltaron cómo el artista inspiró a la sociedad a cuestionar, pensar críticamente y alzar la voz por los derechos humanos.
Cristina Fernández de Kirchner se sumó al duelo compartiendo una de sus frases más emblemáticas: «Solo vivir te cuesta la vida», un verso que hoy retumba con más fuerza que nunca como despedida al ídolo.
A Solari le sobreviven su esposa, Virginia Mones Ruiz, y su hijo Bruno, de 25 años.























