Crisis en Bolivia: se registra un violento enfrentamiento tras intento de desbloqueo en carretera. La Policía boliviana reportó este sábado seis agentes heridos, cuatro de ellos por disparos de arma de fuego, durante un tenso operativo en el este del país, zona convulsa por grupos que exigen la dimisión del presidente Rodrigo Paz.
«Se tiene seis servidores públicos policiales lesionados, cuatro de ellos por impacto de proyectil», informó el comandante departamental de la Policía de Santa Cruz, David Gómez, sobre los hechos que mantienen en vilo a la nación suramericana.
El jefe policial detalló que el caso más crítico es el de un oficial que recibió un disparo en la cabeza, el cual atravesó su casco de protección, dejándolo en estado de terapia intensiva debido a la gravedad de las heridas.
Los otros tres efectivos sufrieron impactos de bala en las piernas, mientras que otros dos fueron atacados con piedras en el rostro y hombros. Las autoridades confirmaron además el arresto de cinco personas presuntamente vinculadas a los disturbios.
La intervención ocurrió en San Julián, ruta estratégica hacia el occidente boliviano. Tras horas de enfrentamiento con gases lacrimógenos y armas de fuego, las fuerzas del orden se vieron obligadas a retirarse para proteger la integridad de civiles, incluyendo periodistas y ministros presentes en el lugar, explicó el general del Ejército, Rider Calzadilla.
El conflicto cumple ya un mes de bloqueos constantes liderados por sectores sociales y seguidores del expresidente Evo Morales, quienes mantienen como bandera la renuncia inmediata del presidente Paz.
Esta situación de inestabilidad ha provocado una severa escasez de alimentos, combustible y suministros médicos vitales, como el oxígeno, en ocho de las nueve regiones del país. Según la Defensoría del Pueblo, al menos diez personas han perdido la vida, ya sea por falta de atención médica o en el marco de las violentas protestas callejeras.
Mientras tanto, la tensión política escala en el Congreso: la Cámara de Diputados debate un proyecto de ley para endurecer las medidas durante estados de excepción, otorgando mayor autoridad a las Fuerzas Armadas para restaurar el orden interno en el país.























