La deuda pública de la República Dominicana enfrenta un panorama desafiante: el servicio anual de estos compromisos podría dispararse hasta los US$9,000 millones entre 2026 y 2028, consumiendo una parte crítica del presupuesto nacional, según advierte el economista Haivanjoe Ng Cortiñas en su nuevo libro El latido de la deuda pública: ¿Por qué el flujo importa más que el saldo?.
Este pago anual, que engloba tanto el capital como los intereses, representa una carga creciente que compite directamente con inversiones vitales en salud, educación, infraestructura y seguridad ciudadana, sectores que requieren de una mayor inyección de recursos estatales.
Las estimaciones detalladas en la obra son contundentes: el flujo de salida hacia los acreedores absorberá una proporción cada vez mayor de los ingresos del Estado durante el trienio mencionado, lo que genera preocupaciones sobre la sostenibilidad financiera del país.
Para Ng Cortiñas, este aumento en la asignación presupuestaria para cubrir intereses y amortizaciones es una señal clara de la erosión de la soberanía fiscal dominicana, limitando el margen de maniobra de las autoridades ante las necesidades de la población.
Durante el lanzamiento del texto, el autor cuestionó el enfoque tradicional que suele centrarse únicamente en la relación deuda-PIB. Para el economista, el peligro real no radica en el tamaño total de la deuda, sino en la presión que ejerce su servicio sobre el presupuesto. “La deuda pública no comienza a ser peligrosa cuando crece mucho; comienza a ser peligrosa cuando el servicio de la deuda empieza a gobernar a quienes gobiernan”, sentenció.
Nuevos indicadores para medir el impacto financiero
Uno de los aportes más relevantes de la publicación es la creación del Indicador de Presión del Flujo de la Deuda (IPFD), una herramienta diseñada para medir con precisión cómo el pago de intereses y capital asfixia los ingresos públicos, limitando el crecimiento económico del país.
Haivanjoe Ng Cortiñas durante la presentación de su reciente libro El latido de la deuda pública: ¿Por qué el flujo importa más que el saldo?.
A diferencia de los métodos convencionales que miran el saldo acumulado, el IPFD expone cómo una deuda que parece manejable en el papel puede generar una crisis de caja cuando los pagos exigidos crecen más rápido que la recaudación fiscal.
El libro subraya que la sostenibilidad de la deuda ha dejado de ser un tema meramente técnico para convertirse en un problema de gobernabilidad, donde cada vez más fondos públicos quedan hipotecados por obligaciones pasadas.
La investigación también introduce la Brecha de Estrangulamiento Fiscal, un indicador que alerta sobre cuánto excede el servicio de la deuda los límites de una gestión sana y sostenible.
Para el economista, es fundamental diferenciar entre la capacidad legal de seguir tomando préstamos y la realidad económica: la verdadera autonomía de un gobierno se mide por cuánto margen le queda realmente para invertir en capital humano y obras de infraestructura sin depender del endeudamiento externo.
La conclusión del autor es una llamada de atención sobre el futuro económico del país: “La verdadera pregunta no es cuánto debe un país, sino cuánto puede pagar cada año sin afectar su capacidad de invertir, desarrollar infraestructura, fortalecer el capital humano y atender las necesidades de la población”.























