BOCA CHICA, RD.– He llegado al litoral costero de Andrés, en Boca Chica, y lo primero que me golpea no es el viento marino, sino el tono lúgubre del paisaje. La invasión de sargazo ha comenzado a azotar esta zona con una fuerza descomunal, tiñendo de un marrón espeso y opaco unas aguas que solían ser el paraíso cristalino de todos los dominicanos.
A mi alrededor, el ambiente es de profunda incertidumbre; las alarmas se han encendido entre los comunitarios, los pescadores y los defensores del medio ambiente, quienes contemplamos con impotencia el devastador impacto ecológico y el golpe económico que representa esta plaga de algas para el turismo local.
Camino junto a mi equipo de El Nacional en un recorrido palmo a palmo por la playa de Andrés. Mis propios ojos constatan la magnitud del desastre: una densa y pesada alfombra de sargazo arropa por completo la orilla, sepultando la arena y transformando radicalmente el emblemático paisaje caribeño que tanto nos enorgullece.
Una densa mancha de sargazo cubre la costa de Andrés ante la mirada atónita de los habitantes, el sector turístico, pesquero e industrial de la zona
Sin embargo, en medio de esta crisis ambiental, me topo de frente con la resiliencia de nuestra gente. Al conversar con los pescadores del área, comparto su amarga certeza: saben perfectamente que el sargazo provocará una crisis económica en toda la zona, afectando el bolsillo de cada familia dominicana.
Sargazo en el agua, y en la orilla rumbo a la descomposición. Jorge González
Efecto dominó: una crisis que amenaza la subsistencia en Boca Chica
Me explican con claridad el duro golpe a la cadena de subsistencia: si ellos tienen problemas para salir a pescar, las vendedoras de desayunos y los negocios de playa se quedarán sin clientes, y los comercios verán desplomarse sus ingresos. Todo está conectado en este ecosistema humano que depende de nuestro mar.
El panorama visual que tengo ante mí resulta impactante. Mientras observo los primeros planos de la costa donde el agua aparece totalmente cubierta por una masa vegetal descompuesta, levanto la mirada hacia el fondo y descubro un drástico contraste entre lo industrial y lo natural.
Allí, las imponentes grúas del Puerto Multimodal Caucedo operan con normalidad en el horizonte. Todo este escenario se recorta bajo un cielo azul intenso; una calma celestial que contradice de manera flagrante la asfixiante situación que se vive en la superficie marina dominicana.
A lo largo de la costa, escucho a los locales y comerciantes expresar su profunda preocupación. Temen que la acumulación del sargazo se incremente en las próximas semanas, asestando un golpe mortal al turismo en Boca Chica y a las actividades de la pesca artesanal.
Hasta el momento, los comunitarios continúan conviviendo con el fenómeno, resistiendo a la espera de que las autoridades implementen brigadas de limpieza urgentes y barreras de contención que devuelvan el esplendor a esta importante joya costera de la República Dominicana.
La llegada masiva de sargazo afecta toda la vida y actividad comercial de esta zona, me dice con preocupación Juan Rosado Castro, vicepresidente de la Asociación de Pescadores de Boca Chica.
Si el sargazo cubre toda el agua, los pescadores no pueden salir, los bañistas no vienen y los barcos tienen dificultad para operar. Cuando empieza a descomponerse, mata toda la fauna marina y genera un mal olor insoportable. Todo empeora, agregó Rosado Castro.
Cuando la crisis ambiental altera la economía local
A unos metros de allí, me encuentro con el señor Wilson Marte. Él vive en la misma orilla del mar y se dedica a la fabricación artesanal de escobas utilizando plástico recogido en la costa.
Mientras lo observo trabajar, me explica que a él el sargazo también le afecta de forma directa: estas algas obstruyen el litoral e impiden la recolección de los desechos plásticos que arrastra el mar, los cuales son la materia prima esencial para la construcción de su producto.
Esta imagen tomada en dirección este-oeste en el área de bañistas muestra el contraste de un mar libre de sargazo. Jorge González
Las imágenes capturadas me han dado una clara visión de la compleja realidad ambiental: por un lado, un mar arropado por el sargazo que golpea la vida diaria; por el otro, la imponente silueta del Puerto Multimodal Caucedo frente a un cielo despejado.
En esta fotografía, el área de los bañistas se observa limpia y libre de la presencia de sargazo. Jorge González
La Playa de Boca Chica: un oasis ante la crisis
Antes de marcharme, decido trasladarme hacia la Playa de Boca Chica propiamente dicha. Para mi sorpresa, el panorama aquí es sumamente contrario a las preocupantes imágenes del malecón de Andrés.
En el área destinada a los bañistas, el agua y la arena se muestran totalmente limpias y libres de sargazo, recordándonos la fragilidad y el capricho con el que las corrientes del Caribe manejan esta crisis ambiental que mantiene en vilo a todo el país.























