El río Ozama se posiciona como la corriente de agua número 49 a nivel mundial que más desechos plásticos traslada hacia el océano, convirtiéndose en un foco crítico de contaminación marina.
Durante un encuentro con expertos del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), se reveló que el Ozama figura en el top 1,000 de los ríos que más basura plástica expulsan al mar, pese a la reducida extensión territorial de la República Dominicana.
El ingeniero ambiental Carlos Sanlley explicó que el INTEC desarrolla proyectos para establecer una línea base que identifique el volumen real de residuos que el país vierte en los océanos a través de esta cuenca. Además, investigan el impacto en la degradación ambiental de nuestras costas, el origen de los plásticos y su dispersión en el sistema tropical.
Un informe de la Universidad de Florida del Sur señala que la isla de La Española tiene el mayor potencial de contribución de desechos plásticos en los mares globales, lo que nos sitúa en una posición alarmante debido a nuestra capacidad de generación frente al tamaño del territorio, detalló el especialista.
Para medir el nivel de contaminación, se monitorean siete cañadas principales mediante el despliegue de 68 rastreadores inteligentes durante los últimos dos años, con el fin de mapear las rutas de los residuos.
El estudio concluye que, para proteger el turismo y la economía azul dominicana, es urgente frenar la acumulación de sólidos en cuerpos de agua. De no actuar, el país enfrenta graves riesgos de erosión costera, inundaciones severas y daños irreversibles a la infraestructura turística nacional.
El informe alerta que los microplásticos menores a 5 milímetros, de los cuales se liberan toneladas anualmente, ya han invadido nuestra cadena alimenticia, el aire que respiramos y el agua que consumimos.
Se estima una ingestión anual de hasta 121,000 partículas por persona, cifra que aumenta en 90,000 adicionales para quienes consumen agua embotellada. Estos residuos ya han sido detectados en sangre, pulmones y tejidos humanos, evidenciando un problema de salud pública mayor.
Sanlley indicó que, aunque el Gobierno dominicano trazó una hoja de ruta para alcanzar una economía circular y reducir el 87% de los residuos plásticos para 2040, el principal desafío sigue siendo la carencia de datos locales precisos sobre la generación real de basura en el país.
Transformando el sargazo en fertilizante orgánico
Yaset Rodríguez, docente del INTEC, informó que el instituto lidera una innovadora iniciativa para convertir el sargazo que afecta nuestras playas en un fertilizante líquido de alta eficacia, el cual ha mostrado resultados prometedores en cultivos de plátano y tomate.
Para lograr una valorización exitosa, el alga debe recolectarse en alta mar, garantizando que esté libre de contaminantes y en condiciones óptimas, antes de iniciar el proceso de transformación química.
El objetivo final de esta investigación es convertir la crisis del sargazo en una oportunidad sostenible para el sector agrícola dominicano mediante el desarrollo de biofertilizantes de origen marino.























