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El alarmante estudio Discontinuidad Educativa en la Educación Secundaria de República Dominicana revela que una crisis educativa golpea al país: cerca de una tercera parte de los estudiantes abandona el liceo antes de graduarse. Muchos jóvenes ven las aulas como espacios aburridos y sin futuro, prefiriendo buscar dinero rápido en las calles.
La investigación analizó la trayectoria de 162 mil alumnos durante ocho años para entender por qué nuestros jóvenes están dejando los estudios y qué medidas urgentes se necesitan para retenerlos en el sistema escolar dominicano.
Entre los datos más preocupantes, destaca que el 32.6 % de los estudiantes fue clasificado como desertor, lo que representa a 52 mil adolescentes. La realidad es más cruda en los hombres, con un 40 % de abandono, frente al 24.8 % de las mujeres. Además, el informe confirma que entrar a secundaria con sobreedad dispara el riesgo de deserción escolar.
El reporte también expone que más de la mitad de los estudiantes sufrió al menos una interrupción en su formación antes de terminar, confirmando una inestabilidad educativa que preocupa a todo el sistema.
El estudio enfatiza que la deserción está directamente ligada al entorno familiar, factor determinante junto al papel de los centros educativos.
Al presentar los datos, el investigador Jerson del Rosario explicó que el abandono escolar en varones dominicanos no es solo por pobreza, sino por una obsesión con la independencia económica, mientras que en las jóvenes el embarazo adolescente sigue siendo un obstáculo crítico.
Rosario detalló que muchos estudiantes abandonan las aulas por priorizar ingresos propios, incluso sin necesidad extrema en casa. Otros prefieren migrar a programas como Prepara para poder trabajar mientras intentan concluir su bachillerato.
El experto advirtió que la desmotivación y la desconexión con el currículo actual están alejando a los jóvenes, quienes sienten que lo que aprenden en los liceos no les sirve para la vida real, lo que desploma su interés por seguir estudiando.
Agregó que esta brecha educativa se agravó tras la pandemia: el uso masivo de tecnología redujo la atención y volvió las clases tradicionales monótonas. Como resultado, los jóvenes no le ven sentido a materias fundamentales como matemáticas y ciencias, perdiendo el enfoque en su futuro académico.
Sobre la relación escuela-familia, la investigadora Katherine Javier resaltó la urgencia de una articulación efectiva entre padres y docentes para rescatar a la juventud dominicana.
El equipo, integrado también por Patricia Mones, presentó este informe en la Universidad Iberoamericana (UNIBE), marcando un llamado de atención necesario para el futuro de la educación nacional.























