El empleo informal, la falta de innovación y una pobre integración económica son los frenos principales que impiden el crecimiento real y la productividad en República Dominicana, el Caribe y Latinoamérica.
Así lo advierte un reciente estudio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), expuesto recientemente en una jornada académica sobre el futuro económico regional.
En el informe, el CAF califica la informalidad como un problema estructural que mantiene estancadas a las economías locales, limitando su capacidad de desarrollo.
Según el CAF, el impacto negativo de la informalidad en la productividad nacional es contundente y multifacético.
El documento explica que este fenómeno desincentiva la inversión privada, provocando que los negocios prefieran mantenerse pequeños y en la sombra para evitar controles y fiscalización.
Asimismo, detalla que esta práctica distorsiona la economía, permitiendo la supervivencia de empresas ineficientes que operan fuera de la ley, lo que las aísla de mercados globales, créditos bancarios y oportunidades de competitividad.
El organismo también resalta que el trabajo informal ofrece nulas oportunidades de capacitación, lo que desmotiva a los jóvenes dominicanos y caribeños a especializar sus competencias laborales.
En el reporte titulado “Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante: Innovación, integración y formalización para América Latina y el Caribe”, se subraya cómo la informalidad dispara la desigualdad social al fomentar puestos de trabajo precarios.
¿Por qué son empleos de baja calidad? El CAF aclara que estos trabajadores reciben salarios significativamente inferiores y carecen de acceso a seguridad social, salud y planes de pensiones.
“Reducir la informalidad es la ruta clave no solo para elevar la productividad, sino para garantizar mayor equidad y bienestar social en la región”, sostiene el documento.
LA INFORMALIDAD EN REPÚBLICA DOMINICANA
El informe destaca que, aunque República Dominicana registró una tasa de informalidad del 55 por ciento entre 2023 y 2024, mejorando respecto al 60 por ciento reportado hace una década, el reto sigue siendo monumental.
Como dato preocupante, el CAF señala que cerca del 85 por ciento de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) en el país operan sin estar debidamente registradas ante las autoridades.
EL DÉFICIT EN INNOVACIÓN
El análisis revela que América Latina y el Caribe enfrentan un rezago crítico en innovación comparado con el mundo desarrollado, debido principalmente a la falta de financiación y de capital humano especializado.
Existe una carencia grave de investigadores enfocados en el sector productivo, ya que la gran mayoría se concentra únicamente en la academia, dejando de lado la innovación empresarial necesaria para competir.
DESCONEXIÓN CON EL COMERCIO GLOBAL
El CAF lamenta la débil participación de la región en el comercio mundial, la cual apenas ha crecido un 0.6 por ciento en los últimos 44 años.
“Hoy, las economías del Caribe y Sudamérica mantienen una exposición al comercio internacional muy inferior a regiones con desarrollos similares”, sentencia el reporte.
Esto ocurre porque, a diferencia de potencias en Asia Oriental o Europa que han prosperado comerciando con sus vecinos, los países de la región suelen enfocarse en mercados lejanos, desaprovechando el potencial del intercambio regional.
Finalmente, el organismo criticó la falta de diversificación en las exportaciones latinoamericanas y caribeñas.
“La escasa integración internacional sigue privando a la región de sus motores más potentes de productividad”, concluye el informe.























