
El no ha lugar a favor de los exministros Gonzalo Castillo y José Ramón Peralta, figuras centrales del escandaloso caso Calamar, deja en evidencia una dolorosa lección para la justicia dominicana. Tras el despliegue mediático y la presión del Ministerio Público, la ciudadanía esperaba pruebas irrefutables y no simples indicios sobre el supuesto desfalco de más de 41 mil millones de pesos al Estado. La falta de contundencia en los expedientes ha generado una profunda decepción social.
El sistema judicial dominicano sigue sorprendiendo. Casos como el de la juez que dictó condenas sin identificar sobornados han minado la credibilidad institucional. Tanto Yeni Berenice Reynoso como Wilson Camacho conocen las debilidades del proceso, donde los jueces suelen apoyarse en tecnicismos para sus decisiones. El Ministerio Público parece repetir el patrón de expedientes fallidos como Odebrecht y los Tucanos, donde, a pesar de las confesiones internacionales, la justicia local no logró cerrar con condenas ejemplares. La historia parece repetirse ante la mirada atónita de la opinión pública.
La falta de resultados concretos en la lucha contra la corrupción ha erosionado la confianza del pueblo dominicano, más allá de los alardes y las ruedas de prensa. Ante la exclusión de Castillo y Peralta del juicio de fondo, la respuesta del Ministerio Público, calificando la decisión judicial de falencia procesal, ha sido vista por muchos como una actitud defensiva. Aunque las autoridades prometen apelar y mantener su voluntad, el mensaje oficial resulta confuso para una sociedad que exige resultados tangibles en los tribunales.
Más allá de las declaraciones enérgicas de la magistrada, la realidad es que el país demanda pruebas contundentes y no solo promesas. Para avanzar realmente en la lucha contra la corrupción en la República Dominicana, se necesitan expedientes blindados, resultados reales y menos discursos. La justicia no es una proeza, es una responsabilidad que debe traducirse en sentencias que devuelvan la fe en nuestras instituciones.























