La trágica muerte de la niña Aurora Suárez, de cinco años, en el Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza, ha indignado a toda la República Dominicana. Su padre ha denunciado públicamente una presunta negligencia médica y un trato inhumano que, según afirma, le costó la vida a la menor tras horas de agonía en el centro de salud.
Entre lágrimas y con la voz entrecortada, Randy Suárez, padre de la pequeña, relató el calvario que vivió junto a su esposa, Mariel Hernández, en su desesperada lucha por salvar a su hija en el sistema sanitario dominicano.
La niña Aurora Suárez presentaba inicialmente un cuadro de varicela que estaba siendo tratado bajo supervisión médica.
El pasado sábado, al notar complicaciones, sus padres acudieron a la Clínica Oriental de la avenida Sabana Larga, donde la menor recibió tratamiento tras identificar unas llagas en sus glúteos.
Tras recibir instrucciones médicas y medicamentos tópicos para usar en casa, la salud de la niña empeoró drásticamente en cuestión de horas.
“En la tarde me dijo: Papi, me duele la mano. Noté que la tenía hinchada y con manchas moradas en el vientre, similares a hematomas”, narró con dolor el progenitor.
Ante el deterioro, regresaron a la clínica, donde les informaron que no contaban con pediatra intensivista y que el seguro no cubría los estudios necesarios, dejándolos en un callejón sin salida.
“Entiendo que no se siguió el protocolo. Si el centro no tenía capacidad, debieron referirla de inmediato en ambulancia a un centro especializado”, cuestionó el padre.
Desesperados, la familia trasladó a la niña por sus propios medios al Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza, confiando en que recibirían la atención de emergencia necesaria.
“Entregamos los papeles y nos mandaron a esperar. Había 11 personas antes que nosotros. Les advertimos que la niña estaba grave, convulsionando de dolor, pero la respuesta fue que debíamos seguir esperando nuestro turno”, recordó con impotencia.
Tras dos horas de espera, fue atendida brevemente para realizarle análisis de sangre, mientras su estado continuaba desplomándose.
Mientras esperaban resultados, la pequeña comenzó a convulsionar tras recibir medicamentos, una situación que generó pánico en sus padres.
“La medicaron y comenzó a tener convulsiones y espasmos. Intenté buscar ayuda desesperadamente, pero solo recibía evasivas de los doctores de turno”, manifestó Suárez.
El padre denunció además la falta de empatía del personal, asegurando que le pedían realizar tareas básicas a él mismo en lugar de asistir a la menor.
La denuncia más fuerte apunta a la falta de profesionalismo: aseguró que gran parte del personal estaba distraído con sus celulares, viendo videos y chateando mientras su hija empeoraba.
“Mi hija volvió a convulsionar y tuve que golpear la puerta para que atendieran. Me regañaron por tocar la puerta alegando que estaban trabajando”, relató indignado.
Finalmente, cuando fue ingresada a emergencias, fue demasiado tarde. La pequeña falleció minutos después.
“Mi hija murió en ese hospital. Se le negó la vida por la indolencia y la falta de humanidad de quienes debían protegerla”, expresó entre llantos.
Suárez criticó duramente la disparidad entre la modernidad de las instalaciones y la calidad del servicio humano ofrecido al paciente.
“Ese hospital luce como un hotel de lujo, pero el personal falló. Mi hija llegó con una urgencia médica real y no fue tratada con la prioridad que requería”, afirmó.
Ante la presión social, el Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza anunció la suspensión del personal involucrado y el inicio de una investigación profunda para esclarecer este caso que estremece al país.
La familia, sin embargo, rechaza la medida por considerarla superficial y exige consecuencias legales reales.
“No queremos una suspensión temporal. Queremos justicia verdadera para que ningún otro padre tenga que sufrir lo mismo. No queremos que esto quede impune”, concluyó.























