En enero de 2019, el expresidente Danilo Medina promulgó el decreto 6-19 sobre el Reglamento de Licencias de Conducir, una medida que obliga a los dominicanos mayores de 65 años a renovar su permiso de conducir cada uno o dos años, dependiendo de la categoría.
Según el artículo 21 de la normativa, las licencias categorías 01, 02 y 05 tienen una vigencia estándar de cuatro años hasta alcanzar los 65 años de edad.
Al superar los 65 años, los adultos mayores que acuden al Intrant para renovar su documento reciben una licencia con una vigencia limitada a solo dos años.
Por otro lado, para las categorías 03 y 04, la vigencia es de tres años hasta cumplir los 65; tras esta edad, el permiso debe renovarse anualmente.
Estas categorías 03 y 04 corresponden exclusivamente a conductores de vehículos pesados para el transporte profesional de carga o pasajeros.
El reglamento también otorga al Intrant la facultad de reducir aún más la vigencia si se detecta cualquier condición de salud que pueda agravarse con el tiempo.
La polémica disposición, que prometía ser eliminada a finales de 2024, sigue vigente y despertando indignación por ser calificada como un acto de discriminación por edad.
El caso más reciente que encendió las redes sociales fue el del juez José Alejandro Vargas, quien denunció que esta medida contraviene directamente el artículo 39 de la Constitución Dominicana.
Tras vivir en carne propia el proceso de renovación, el magistrado cuestionó: Me frustró saber que en nuestro Estado de Derecho no todos somos iguales ante la ley, ya que el artículo 39 prohíbe explícitamente la discriminación por edad y exige una protección reforzada hacia nuestros adultos mayores.
Es importante recordar que, durante LA Semanal con la prensa en octubre de 2024, el presidente Luis Abinader se comprometió públicamente a eliminar esta normativa.
Creo que muchos desconocíamos la existencia de esta medida. Es necesario corregirla de inmediato, aseguró el mandatario en ese momento.
Pese a la promesa presidencial, la medida sigue siendo una piedra en el zapato para los conductores dominicanos, quienes exigen una solución definitiva al Intrant.























