
El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Santo Domingo, Monseñor Faustino Burgos Brisman, hizo un llamado especial este miércoles a todos los fieles católicos dominicanos para prepararse espiritualmente ante la celebración del Corpus Christi, una de las festividades de mayor tradición en el país, que busca profesar públicamente la fe en Jesucristo presente en la Eucaristía.
Durante sus declaraciones, el religioso destacó que esta solemnidad es una oportunidad clave para que los cristianos exterioricen con fervor lo que celebran en cada misa dominical.
“Lo que vivimos internamente en cada eucaristía, ahora lo mostramos al mundo para que, atraídos por Jesús, Pan de Vida, todos puedan recibir el mensaje de salvación”, expresó el prelado.
Monseñor Burgos enfatizó que para vivir en plenitud este día feriado, es fundamental la preparación mediante la oración, la reflexión profunda y el sacramento de la confesión.
Indicó que estas prácticas permiten a los creyentes fortalecer su camino de fe y dar un testimonio coherente de Cristo ante la sociedad dominicana actual.
Asimismo, recordó que el Corpus Christi es un día central en la cultura cristiana del país al conmemorar el sacrificio de Jesús en la Eucaristía, celebrando el misterio que se vive desde el Jueves Santo.
El obispo también evocó la popular frase dominicana que resalta la importancia de este día: “Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Jueves de Corpus y Jueves de la Ascensión”.
Tradiciones religiosas y los retos en la sociedad actual
Al ser consultado sobre la evolución de las costumbres religiosas en República Dominicana, Monseñor Burgos señaló que la Iglesia se mantiene firme ante los cambios sociales y los nuevos desafíos urbanos.
El obispo explicó que las dinámicas de las grandes ciudades, como Santo Domingo, han transformado la forma en que las comunidades celebran, pasando de un entorno cercano de barrios a una vida en residenciales donde la interacción vecinal es distinta.
“En las ciudades, la convivencia es más compleja. Muchas veces los vecinos apenas se conocen, lo que representa un reto para las procesiones y actividades comunitarias que eran comunes en nuestros campos y barrios”, sostuvo.
No obstante, aclaró que la esencia de la tradición permanece intacta, exigiendo nuevas formas de evangelización adaptadas al siglo XXI.
En ese sentido, recordó el llamado de San Juan Pablo II a una evangelización nueva en su ardor y métodos, adaptada a la realidad tecnológica y social de los dominicanos.
Finalmente, invitó a la población a aprovechar este feriado de Corpus Christi para renovar su fe y fortalecer la vida espiritual en un momento donde el país más necesita de valores cristianos.























