Hace 67 años se cumplió un aniversario más de la gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo. Un hito histórico que encendió la llama de la libertad y despertó la conciencia de un pueblo, dando origen al legendario Movimiento Revolucionario 14 de Junio liderado por Manolo Tavárez Justo.
La historia, recogida en crónicas y testimonios, nos invita a rememorar la valentía de aquellos expedicionarios, héroes nacionales cuya lucha marcó el inicio del fin de la dictadura y el camino hacia la democracia en República Dominicana.
Eran las tres de la tarde del domingo 14 de junio de 1959 cuando un avión C-46 Curtiss despegó desde El Aguacate, Cuba. La aeronave, camuflada con insignias de la Aviación Militar Dominicana para evitar ser detectada, era piloteada por Juan de Dios Ventura Simón y transportaba a 54 hombres decididos a cambiar el destino del país.
Este grupo de patriotas era diverso y valiente. Bajo el mando del dominicano Enrique Jiménez Moya, combatientes de Cuba, Venezuela, Puerto Rico, España, Estados Unidos y Guatemala se unieron con un objetivo común: derrocar a Rafael Leonidas Trujillo, quien sumía a la República Dominicana en 29 años de terror.
El plan estratégico incluía una operación naval. Dos lanchas rápidas, la Carmen Elsa y la Tinima, zarparon desde Cuba con otros 144 expedicionarios, con el fin de desembarcar en Maimón y Estero Hondo. Sin embargo, el sabotaje y las inclemencias del tiempo retrasaron su llegada seis días, complicando la logística inicial.
El avión logró aterrizar con éxito en la pequeña pista de Constanza. La sorpresa fue total para las fuerzas trujillistas. Tras un enfrentamiento donde varios soldados y un oficial del régimen fueron neutralizados, los expedicionarios descendieron cargando sus equipos antes de que la aeronave emprendiera el regreso a Cuba.
La respuesta de Trujillo fue brutal: movilizó a 3,000 efectivos, camiones y artillería aérea. Al amanecer del 15 de junio, Constanza se transformó en un escenario bélico bajo los bombardeos de la Aviación Militar, mientras los guerrilleros se internaban en las montañas para resistir la persecución.
Seis días después, las lanchas tocaron costas dominicanas. A pesar de la resistencia heroica de los grupos dirigidos por José Horacio Rodríguez y José Antonio Campos Navarro, fueron interceptados por un despliegue masivo del Ejército y la Aviación. El frente marítimo enfrentó una batalla desigual sin sobrevivientes.
Tras los ataques, la propaganda del régimen intentó minimizar la gesta, difundiendo falsas versiones sobre una supuesta derrota a manos de campesinos con machetes y piedras, ocultando la realidad del aparato represivo trujillista.
La narrativa oficial se llenó de cantos y mítines, pero la verdad fue la persecución y el sacrificio. Muchos de los capturados fueron llevados a las cárceles clandestinas y centros de tortura del régimen, donde encontraron un final trágico.
Solo unos pocos sobrevivieron para contar la historia: los dominicanos Poncio Pou Saleta, Mayobanex Vargas y Francisco Medardo Germán, junto a los cubanos Delio Gómez Ochoa y el joven Pablito Mirabal.
Aunque militarmente fue un desafío complejo, políticamente la expedición fue un éxito rotundo. El sacrificio de estos héroes indignó a la sociedad dominicana, catalizando el descontento popular contra la dictadura más larga de nuestra historia.
Entre 1959 y 1960, inspirados por este ejemplo, Manolo Tavárez Justo y Minerva Mirabal fundaron el Movimiento Revolucionario 14 de Junio (1J4), fuerza política decisiva que cambió el curso de la historia dominicana y luchó incansablemente por el fin de la tiranía.
Hoy, la Ley 264-97 rinde honor a esta gesta declarando el 14 de junio como Día de la Raza Inmortal, mientras que sus restos descansan en el Mausoleo del Centro de los Héroes, como símbolo eterno de libertad.























