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Irán lanza advertencia letal a Estados Unidos ante el riesgo de una nueva escalada militar. Teherán amenaza con una respuesta “más contundente y severa”, incluyendo escenarios “sorpresivos y devastadores”, tras las recientes provocaciones del presidente Donald Trump y el fracaso de las negociaciones de paz.
“La repetición de cualquier insensatez tras la humillación sufrida por Estados Unidos en la actual guerra contra Irán no tendrá otra consecuencia que recibir golpes aún más demoledores”, afirmó el portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, según medios estatales.
El vocero militar advirtió que el ejército estadounidense se enfrentará a tácticas nunca antes vistas si se materializan las amenazas de la Casa Blanca, calificando los posibles ataques como “escenarios nuevos, ofensivos, sorpresivos y devastadores”.
Además, aseguró que Washington quedaría atrapado en “un pantano estratégico” producto de las “políticas aventureras” de la administración Trump.
La tensión escaló luego de que Trump afirmara que Irán “la va a pasar muy mal” si no cede a sus exigencias, difundiendo además un video donde simulaba la destrucción de un misil iraní con el mensaje: “Ok, lo tenemos en la mira. Fuego. Boom”.
El estado crítico de la diplomacia entre Teherán y Washington
Las negociaciones, mediadas por Pakistán, atraviesan su peor momento tras el rechazo estadounidense a la contrapropuesta iraní, la cual fue calificada por Trump como un “pedazo de basura”.
Pese al bloqueo, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, confirmó que los canales de comunicación siguen abiertos de forma indirecta y “lenta”, buscando una salida al conflicto tras la reunión de los BRICS en Nueva Delhi.
La propuesta de Teherán exige una indemnización económica por daños de guerra, soberanía total sobre el estrecho de Ormuz, descongelamiento de activos financieros y el fin de las sanciones, postergando el debate nuclear.
Aunque el alto el fuego del 8 de abril sigue técnicamente vigente, Trump ya lo ha calificado como “increíblemente frágil”.
La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero, ha dejado ya más de 3.300 muertos en territorio iraní, incluyendo altos mandos militares y el fallecimiento del líder supremo Alí Jameneí.
En respuesta, Irán mantiene su ofensiva de misiles y drones contra objetivos israelíes y bases estadounidenses en países árabes, además de ejercer presión sobre el estrecho de Ormuz, punto clave que moviliza el 20 % del petróleo y gas global.
EE.UU. intensificó la presión con un estricto cerco naval sobre puertos iraníes desde el 13 de abril.
Irán denuncia maniobra mediática sobre la crisis en Ormuz
Teherán sostiene que Estados Unidos e Israel están fabricando una crisis artificial en las rutas energéticas para justificar un ataque masivo bajo la fachada de pacificación.
“Es su cínico manual: crear caos, guerra y miseria para luego escalar bajo la excusa de restaurar la paz”, denunció el portavoz de la diplomacia iraní, Ismail Bagaei.
Bagaei acusó directamente a Washington y Tel Aviv de ser los responsables de la inseguridad en el estrecho, recurriendo a tácticas de propaganda para encubrir una agresión ilegal.
“Crean desolación y lo llaman paz”, sentenció el diplomático al citar al historiador Tácito para denunciar la narrativa oficial de la Casa Blanca.
Nueva propuesta iraní ante el mediador paquistaní
En un intento desesperado por evitar el colapso total, Irán entregó un nuevo paquete de condiciones al ministro del Interior de Pakistán, Mohsin Naqvi, durante su visita diplomática a Teherán.
El informe de Iran Nuances detalla que esta propuesta busca integrar las demandas previas de 14 puntos con las exigencias estadounidenses, en un esfuerzo por reactivar el diálogo.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, recibieron a la delegación pakistaní para evaluar los pasos a seguir tras las negociaciones celebradas en abril.
Según la agencia Fars, la postura de Washington es implacable: exige la entrega de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, limita las instalaciones nucleares iraníes y rechaza cualquier compensación económica o descongelamiento de fondos, manteniendo la máxima presión sobre la República Islámica.























