El Petco Park fue escenario de una jornada cargada de nostalgia. El protagonista fue Luis Arráez, quien protagonizó un emotivo regreso a la que fue su casa en la temporada pasada.
En su primer turno, la organización de los Padres de San Diego rindió un merecido homenaje al estelar venezolano, quien fue recibido entre abrazos de sus antiguos compañeros y una estruendosa ovación de la fanaticada local.
La Regadera, pieza clave en el esquema de los Padres durante el año anterior tras disputar 117 juegos en la inicial, volvió al terreno donde se ganó el respeto de todo el béisbol, aunque esta vez defendiendo los colores de sus rivales de división.
El encuentro también marcó la primera victoria en la era del mánager novato Tony Vitello, quien vio a los Gigantes de San Francisco imponerse con un apretado marcador de 3-2.

El ataque de los Gigantes despertó temprano gracias a Harrison Bader, quien castigó los envíos de Walker Buehler con un cuadrangular solitario, el primero de la campaña para la novena de San Francisco.
Para Arráez, el duelo tuvo un significado especial que fue más allá de su actuación de 4-0 en el plato. Tras firmar el pasado 10 de febrero de 2026 por un año y 12 millones de dólares, el segunda base cumplió su meta de regresar a la posición donde se siente más cómodo y seguro.
Aunque el pasado año cumplió cubriendo la inicial y como utility en San Diego, su transición a la intermedia con los Gigantes es el eje central de su nueva etapa en las Grandes Ligas.
En cuanto a la representación criolla, Fernando Tatis Jr. fue el único que logró descifrar el pitcheo contrario al conectar de 3-1. Manny Machado se fue de 4-0 y Rafael Devers, con dos boletos, terminó de 2-0.
Mientras que Ramón Laureano y Luis Campusano se fueron en blanco en dos turnos cada uno.























