
Las relaciones entre República Dominicana y Puerto Rico son excelentes, con un potencial extraordinario para crecer, dada la cercanía geográfica, cultural y los históricos lazos migratorios que nos unen.
Unos 150 mil dominicanos viven en la vecina isla, donde son pieza clave en la economía, la educación y la vida social boricua.
Cientos de puertorriqueños han hecho de nuestra tierra su segunda patria. Ponce de León zarpó desde Higüey para conquistar la vecina isla. Betances, el Padre de la Patria puertorriqueña, era hijo de dominicano, reafirmando que somos una misma nación en dos islas.
Es notable el interés de los inversionistas boricuas por apostar al crecimiento dominicano, sumándose a empresas icónicas como Cortés Hermanos, firma que acaba de realizar una inversión millonaria para ampliar su producción de cacao en suelo dominicano.
El flujo turístico, familiar y comercial entre ambos destinos es masivo, manteniendo una alta frecuencia de vuelos diarios. Con el crecimiento de la diáspora dominicana en Puerto Rico, es urgente impulsar iniciativas de integración: Fomentar programas de intercambio académico entre las principales universidades de ambos países.
Crear alianzas estratégicas empresariales para potenciar el comercio bilateral, aprovechando nuestra cercanía estratégica y el alto poder adquisitivo del mercado puertorriqueño.
En este punto, destaca el impresionante desarrollo de nuestro parque industrial, que hoy supera en dinamismo al de Puerto Rico.
Restablecer vuelos directos desde ciudades turísticas como La Romana y Punta Cana hacia el oeste de Puerto Rico, incluyendo Mayagüez y Aguadilla, reviviendo la conectividad exitosa que tuvimos en décadas pasadas.
Existen razones de sobra para fortalecer estos vínculos históricos, deportivos, culturales y comerciales que nos convierten en aliados estratégicos en el Caribe.























