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El abogado Jeswa Sánchez ha puesto el dedo en la llaga sobre la crisis real en el Poder Judicial dominicano: el fuerte contraste entre la modernización institucional y el agotamiento humano de quienes sostienen la justicia en República Dominicana.
Cada 8 de enero, el presidente de la Suprema Corte de Justicia presenta un discurso cargado de optimismo, resaltando avances en digitalización, reducción de mora judicial y transformación del sistema. Sin embargo, Sánchez advierte que detrás de la fachada tecnológica existe una realidad crítica: el burnout y desgaste de jueces, secretarios y empleados judiciales que sostienen el sistema.
En su reflexión, el experto recuerda su experiencia como oficinista judicial, donde constató jornadas agotadoras y una carga laboral inhumana. Señala que detrás de cada audiencia retrasada o resolución tardía hay servidores públicos sobrecargados, trabajando bajo una presión asfixiante para cumplir con estadísticas y plazos legales.
Sánchez también expone la grave falta de personal en los juzgados del país, donde magistrados deben suplir múltiples tribunales ante la escasez de recursos humanos. Mientras se invierten millones en edificios modernos y sistemas digitales, el capital humano —el motor silencioso del Poder Judicial— continúa sintiéndose abandonado por el sistema.
El abogado subraya que ninguna reforma judicial puede sostenerse solo con infraestructura o discursos políticos. La justicia dominicana depende de las personas, y el agotamiento masivo de los servidores amenaza la eficiencia del sistema. Modernizar la justicia no debe significar solo digitalizar expedientes o inaugurar edificaciones. Es urgente escuchar a los trabajadores y dignificar sus condiciones laborales, enfatizó.























