Hablar de hipertensión arterial en República Dominicana es abordar uno de los retos de salud más comunes y, lamentablemente, de los más ignorados.
Para muchos, la presión es solo un número que sale en el tensiómetro durante una visita médica. Sin embargo, controlar la presión arterial va mucho más allá de ajustar una cifra: se trata de proteger tus órganos vitales y garantizar tu calidad de vida a largo plazo.
El doctor Luis Martín, cardiólogo internista de CEDIMAT, explica que la presión arterial es la fuerza con la que la sangre golpea las paredes de las arterias. Este valor no es estático; fluctúa según el estrés, la actividad física, el consumo de café o las emociones. Esas variaciones son normales, pero el peligro real aparece cuando las cifras se mantienen elevadas de forma constante.
La hipertensión es conocida como el enemigo silencioso porque puede pasar años sin dar síntomas, mientras desgasta tu cuerpo por dentro. Conocer tus números, incluso cuando te sientes bien, es la mejor manera de escuchar a tu cuerpo antes de que ocurra lo inesperado.
Cuando la presión se mantiene alta, las arterias se vuelven rígidas y estrechas, dificultando la circulación. Este impacto es sistémico: en el corazón, aumenta el riesgo de infartos, insuficiencia cardíaca y arritmias. En el cerebro, eleva la posibilidad de accidentes cerebrovasculares y puede afectar progresivamente la memoria y la capacidad cognitiva.
Los riñones también sufren, ya que el daño a sus vasos sanguíneos puede derivar en enfermedad renal crónica. Lo mismo sucede con la vista: una presión alta sostenida daña la retina, provocando visión borrosa o pérdida severa de la misma. En general, la hipertensión acelera la aterosclerosis, comprometiendo todo el sistema circulatorio.
La buena noticia es que la hipertensión se puede controlar para prevenir complicaciones graves. El primer paso es el diagnóstico temprano y un plan integral que combine hábitos saludables con tratamiento médico profesional cuando sea necesario.
La consulta médica periódica es clave para evitar que el daño avance. La alimentación es un pilar fundamental: reducir el consumo de sal, evitar los ultraprocesados y aumentar el consumo de frutas y vegetales frescos ayuda a mantener niveles saludables. La actividad física también es indispensable.
Las recomendaciones internacionales sugieren al menos 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico, como caminar a paso ligero 30 minutos al día, cinco veces por semana. Además, mantener un peso saludable, dejar el tabaco, moderar el alcohol y dormir bien son medidas que salvan vidas.
Si estos cambios no son suficientes, el especialista indicará el tratamiento farmacológico ajustado a tu perfil clínico. Para la mayoría, lo ideal es mantenerse cerca de 120/70 mmHg. Si tus cifras alcanzan o superan los 140/90 mmHg de forma recurrente, no es normal, aunque no sientas nada. Esa es una señal clara de que necesitas atención médica inmediata.
Las metas de control son personalizadas. Pacientes con diabetes, problemas cardíacos, antecedentes de infartos o enfermedad renal requieren un monitoreo más estricto. Cada caso debe evaluarse considerando el riesgo cardiovascular global del paciente.
En República Dominicana, las estadísticas son un llamado de atención: se estima que el 32% de los dominicanos vive con hipertensión sin saberlo, y apenas un 60% de los diagnosticados sigue su tratamiento de manera constante. Muchos viven con números peligrosos sin sospecharlo, exponiéndose a riesgos prevenibles.
Recuerda que la hipertensión no es solo un dato en una hoja médica; es una condición que, bien gestionada, te permite vivir más y mejor. La meta es sencilla: conoce tus números hoy, no normalices las cifras altas y acude a tus chequeos en CEDIMAT o con tu médico de confianza. Tu futuro depende de lo que hagas hoy.





















