Santo Domingo.- Viejas y profundas tensiones han resurgido por el dominio institucional del Colegio Médico Dominicano (CMD) sobre las sociedades médicas, lo que ha encendido las alarmas entre directivos de las organizaciones que agrupan a los médicos especialistas del país.
El conflicto estalla a raíz de que el gremio médico envió a las directivas de las sociedades especializadas una circular exigiendo convocar asambleas para la adecuación de sus estatutos bajo la Ley de Colegiación Médica 68-03, fijando como plazo fatal para este proceso el primero de julio del año en curso.
La notificación justifica esta medida basándose en la próxima ejecución del plan de certificación y recertificación médica que se implementará en el sistema de salud dominicano”.
De inmediato, los líderes de estas sociedades científicas iniciaron un análisis del documento, advirtiendo sobre un posible plan del CMD para centralizar el mando de sus entidades y fiscalizar sus recursos económicos.
Las sociedades especializadas cuentan con el aval del CMD mediante una resolución histórica del 2004 amparada en la Ley de Colegiación. Sin embargo, operan con personería jurídica propia y autonomía legal bajo la Ley 122-05, que regula las asociaciones sin fines de lucro en República Dominicana.
Un informe técnico que circula entre los médicos especialistas advierte que las sociedades podrían perder su independencia financiera si aceptan las condiciones impuestas por el CMD.
El análisis fue redactado por el reconocido cirujano Leonardo Brito, exlíder del Colegio Dominicano de Cirujanos y una figura clave en las luchas gremiales del sector salud.
“Esto es visto como un intento de imponer un control absoluto sobre las sociedades médicas especializadas, yendo más allá de lo que dictan las normas de colaboración con el Colegio Médico. Muchos consideran que este pulseo está directamente enfocado en el manejo de los fondos y el presupuesto que gestionan las sociedades especialistas”, explica Brito en su informe.
El experto aclara que un reglamento interno de la junta directiva del CMD de 2004 reconoce a estas sociedades como filiales, pero con autonomía operativa.
Brito sostiene que el pretexto del gremio sobre la certificación es cuestionable, ya que la certificación médica es competencia del Ministerio de Educación Superior (MESCYT) y la recertificación depende directamente del Consejo Nacional de Recertificación Médica (CONAREM).
Advierte que “el objetivo es claro: si las sociedades médicas no mantienen su personería jurídica vía la ley 122-05 o un decreto presidencial, quedarían bajo el mando financiero de la Junta Directiva del Colegio Médico, perdiendo toda su autonomía presupuestaria”.
Puntualiza que la Ley de Colegiación Médica (68-03) “no prohíbe en ningún articulado que las sociedades especializadas utilicen la ley 122-05 para mantener su independencia jurídica”.
Contexto del Conflicto
Existe un histórico enfrentamiento por el protagonismo público en temas de salud y ciencia entre el CMD y los especialistas.
La tensión ha escalado en la última década debido a que las sociedades especializadas han tomado el liderazgo en la opinión pública sobre temas sanitarios complejos.
La crisis del covid-19 evidenció este cambio, pues las voces de peso fueron los especialistas de las sociedades de Neumología e Infectología, dejando al CMD en un plano secundario frente al virus y la emergencia sanitaria nacional.
En el año 2014, el actual presidente del CMD, doctor Waldo Suero, intentó frenar la autonomía de los especialistas en una reunión estratégica realizada en la Sociedad Dominicana de Pediatría.
Desde entonces, los especialistas han ganado un enorme posicionamiento mediático, rompiendo el monopolio de opinión que durante décadas concentró el Colegio Médico.
Incluso el Gobierno y otros sectores del sector salud priorizan ahora a las organizaciones especializadas para debatir los problemas técnicos de la agenda nacional, desplazando la figura tradicional del Colegio Médico.
Actualmente, los especialistas lideran sus propias negociaciones de honorarios con las Administradoras de Riesgo de Salud (ARS) y mantienen una posición firme e independiente sobre las crisis de salud que impactan al pueblo dominicano.























