EFE.- Lograr un sueño nítido y sin desvelos, especialmente cuando el vicio al celular o la táblet se roban las últimas horas del día, no es nada fácil. Vivimos en una sociedad conectada a toda hora y bajo mucha presión donde descansar bien es un reto real, con consecuencias graves para la salud física y mental.
Con motivo del Día Mundial del Sueño, varios expertos en neurofisiología y salud analizan para EFE Salud el preocupante panorama del descanso, señalando que casi la mitad de la población sufre de insomnio y alertan sobre el alto consumo de pastillas para dormir en el mundo.
Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), millones de personas padecen trastornos de sueño crónicos y más del 60 % de los jóvenes admite que prefiere quedarse pegado a las pantallas o en actividades de ocio antes que irse a la cama temprano.
El corre-corre diario y los celulares: enemigos del descanso
La neurofisióloga Odile Romero, de la Alianza por el Sueño, explica que aunque la gente sabe que dormir bien se traduce «en una vida más productiva y saludable», la verdad es que «cuesta soltar el celular» y seguir las reglas básicas para lograrlo.
«¿Por qué? Porque el ritmo de vida y los compromisos sociales nos empujan a querer llegar a todo. Estamos pegados al Internet y a las redes sociales hasta la madrugada, pendientes a cada notificación hasta el último segundo», asegura Romero, quien dirige una unidad del sueño en Barcelona.

En esa misma línea, Lorenzo Armenteros, experto en Salud Mental, resalta que los problemas para dormir son de las consultas más comunes hoy en día por el malestar que generan. Sin embargo, advierte que todavía hay mucha gente que piensa que dormir es «una pérdida de tiempo».
«Muchos no se dan cuenta de lo fundamental que es el sueño para que el cuerpo funcione al cien por ciento», afirma Armenteros.
¿Qué pasa en tu cerebro mientras estás roncando?
La doctora Elena Ameyugo explica que, mientras duermes, el cerebro no se apaga, sino que se reorganiza por completo.
Se activan procesos para optimizar la energía cerebral y restaurar conexiones. El cerebro incluso hace una «limpieza profunda» de toxinas acumuladas durante el día.
Dormir bien ayuda a controlar las emociones, mejora la memoria y fortalece el sistema inmunológico. «Al final, el sueño es lo que permite que el cuerpo se prepare para dar lo mejor al día siguiente», señala Ameyugo.
El problema principal, insiste Odile Romero, es que con el uso constante de celulares y tablets, la luz directa retrasa la melatonina (la hormona del sueño) y altera todo el ritmo biológico.
«Si ya de por sí vivimos con estrés y el cortisol alto, solo nos falta que el celular nos quite el sueño. La realidad es que no sabemos cómo desconectar», apunta Romero, mencionando que los trastornos más comunes son la apnea del sueño y el insomnio.
Insomnio: Una lucha por apagar la mente
En este mundo de alta presión, el insomnio aparece porque el cerebro se queda en un estado de «alerta máxima» y no encuentra paz.
Estar despierto o dormido es como un jaloneo: hay sistemas que nos mantienen activos que «luchan» contra los que nos piden descanso.

Cuando hay insomnio, ganan los sistemas que nos mantienen despiertos. Esto no solo causa cansancio o mal humor, sino que aumenta el riesgo de sufrir obesidad, diabetes, presión alta y problemas de colesterol.
¿Cuándo hay que ir al médico?
Hay que ver el sueño como un pilar de la salud y buscar ayuda profesional si el mal descanso ya te está afectando el día a día.
Armenteros señala que si notas que no rindes, que estás irritable o que pasas horas en la cama «dando vueltas» sin dormir, es hora de actuar.
La recomendación es clara: si el trastorno del sueño dura más de tres meses, no lo dejes pasar y ve a consulta.
El peligro de las pastillas para dormir
Sobre el alto consumo de fármacos como las benzodiacepinas, Armenteros indica que a veces hay una «presión fuerte» del paciente por conseguir una receta rápida que solucione el problema de inmediato.
«A veces la gente busca un pastillazo para desconectarse sin entender los riesgos», comenta, aclarando que estos medicamentos deben ser vigilados de cerca por médicos para evitar adicciones.

Dormir no es solo apretar un botón
Ameyugo sostiene que mucha gente cree erróneamente que el sueño funciona con un interruptor de encendido y apagado, y que la pastilla es ese botón de «off».
Por su parte, Romero apuesta por mejores recursos en salud para tratar el sueño de forma integral, enseñando a la gente a deshabituarse de las pastillas, ya que el abuso de estas es un problema de salud pública.
El tratamiento más efectivo, según los expertos, es la terapia cognitivo conductual, que requiere cambios en el estilo de vida y una actitud positiva para atacar las causas del insomnio desde la raíz.
Trucos para dormir como un bebé
Para tener una higiene de sueño nítida, lo principal es soltar el celular mucho antes de acostarse.

Romero sugiere que, a partir de cierta hora, el celular se use solo para emergencias, nada de estar viendo series una tras otra, chateando o revisando correos de trabajo en la cama.
¿Y la televisión? Si está lejos, con la luz de la sala apagada y el contenido es algo tranquilo, no afecta tanto como tener la pantalla del celular pegada a los ojos.
Crear rutinas es vital: trata de acostarte siempre a la misma hora, mantén la habitación con luz tenue y una temperatura fresca.
Un último consejo: un baño caliente antes de acostarse puede ser el mejor aliado para relajar el cuerpo y caer en un sueño profundo.























