En medio de un clima de incertidumbre y crisis, el expresidente Danilo Medina encendió las alarmas sobre el futuro financiero de la República Dominicana, advirtiendo que la estabilidad del país está bajo amenaza real.
Ante la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana, incluyendo a Abel Martínez, Sonia Mateo y Francisco Domínguez Brito, Medina denunció un panorama de descontrol fiscal y falta de estrategia gubernamental.
«El Gobierno carece de un plan frente a la crisis», sentenció, señalando que tanto factores externos como una gestión interna deficiente han asfixiado las finanzas públicas.
El exmandatario alertó que el Estado está atrapado en la trampa del gasto corriente. Detalló que cerca de 800,000 millones de pesos se esfuman en una nómina inflada, transferencias al sector eléctrico y el pago de intereses de una deuda que no para de crecer.
Crisis, deuda pública y la sombra de una nueva reforma fiscal
Medina advirtió que el pago de intereses superará los 300,000 millones de pesos este año, definiéndolo como un golpe demoledor para el bolsillo de los dominicanos.
«El Gobierno no tiene capacidad de maniobra», insistió, tras revelar que el 88 % del presupuesto se consume en gastos operativos, obligando al país a endeudarse constantemente solo para sobrevivir.
Sobre la posible reforma fiscal, el exjefe de Estado lanzó una advertencia clara: la clase media dominicana está al límite. «El pueblo no puede pagar los platos rotos por decisiones tomadas con ligereza», afirmó con firmeza.
Finalmente, cuestionó el dispendio en pensiones de privilegio, revelando que se han otorgado 617 pensiones VIP superiores a los 100,000 pesos, una cifra desproporcionada comparada con gestiones pasadas. Medina concluyó exigiendo un ajuste real que comience por reducir los gastos superfluos del propio Gobierno.























