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El papa León XIV presidió este emotivo Viernes Santo el rito que conmemora la Pasión de Cristo en la basílica de San Pedro del Vaticano, marcando un momento histórico en su pontificado al retomar la tradición de orar tendido en el suelo.
El pontífice, vestido con los paramentos rojos símbolo del martirio, comenzó la ceremonia postrado sobre una alfombra ante el Altar de la Confesión, el lugar sagrado donde reposa el apóstol San Pedro.
León XIV recuperó este gesto de humildad, una tradición que se había interrumpido tras los problemas de salud y movilidad que afectaron a su predecesor, Francisco, durante sus últimos años de pontificado.
Este solemne rito de Viernes Santo, dedicado al martirio de Jesús de Nazaret, es uno de los eventos más seguidos del calendario litúrgico y destaca por ser el único día del año sin consagración, centrando la atención en el recogimiento y la comunión.
Tras la impactante postración de León XIV y la lectura de la Pasión de Cristo, el nuevo predicador de la Casa Pontificia, el fraile capuchino Roberto Pasolini, ofrece la homilía ante la mirada de miles de fieles.
Sus palabras resuenan en un ambiente de profunda reflexión, escuchadas atentamente por la Curia Romana, autoridades del Cuerpo Diplomático y peregrinos de todo el mundo presentes en el Vaticano.
La jornada religiosa culminará esta noche con el esperado primer viacrucis del pontificado de León XIV en el Coliseo, programado para las 21.15 hora local.























