El lunes 23 de febrero a las 10:50 de la mañana se registró una falla crítica en la línea de transmisión a 138 KV Hainamosa – Villa Duarte, provocando daños severos en el interruptor de Hainamosa. Estas fueron las causas reales del apagón nacional, según el informe técnico del Organismo Coordinador del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (OC-SENI).
Como consecuencia, la avería se extendió desde la línea hacia la barra de la subestación, lo que obligó a las líneas de Hainamosa a desconectarse para mitigar el impacto, provocando una caída estrepitosa de la frecuencia eléctrica a 58.948 hertz.
En ese instante, el Esquema de Desconexión Automática de Carga (EDAC) de las distribuidoras de energía se activó en apenas 1.096 segundos. El EDAC es el mecanismo de seguridad que evita un desastre mayor en el suministro de electricidad ante emergencias de esta magnitud.
La súbita salida de potencia generó un pico de 61.266 hertz en pocos segundos, disparando varias plantas de generación antes de que el sistema lograra estabilizarse parcialmente a 60.609 hertz tras un minuto de alta tensión eléctrica.
Posteriormente, el documento oficial confirma que se produjo un desplome total de la frecuencia tras el disparo de la central Punta Catalina 2, lo que terminó por provocar el blackout o colapso total del SENI en la República Dominicana.
A pesar del incidente, las autoridades destacaron que los sistemas de protección modernizados en la red de transmisión reaccionaron a tiempo. Esa respuesta técnica evitó un daño permanente y facilitó que se iniciara de inmediato la recuperación del servicio eléctrico.
Para restablecer la luz, se priorizó el arranque de las hidroeléctricas y las centrales térmicas de respuesta rápida, permitiendo la reconexión paulatina por zonas en todo el territorio dominicano hasta normalizar el suministro tras el evento.
Este informe de transparencia debía publicarse el 11 de marzo, según el ministro de Energía y Minas, Joel Santos. Sin embargo, al consultar a la Superintendencia de Electricidad (SIE), la institución aclaró que todavía trabajan en los detalles finales del peritaje para dar una respuesta definitiva al país.
Recomendaciones
Tras el análisis del colapso, se recomienda que la termoeléctrica Punta Catalina realice ajustes urgentes en sus sistemas de control para evitar nuevos disparos accidentales, garantizando así la estabilidad y seguridad del sistema eléctrico nacional.
Las autoridades sugieren acelerar el plan de modernización de las subestaciones principales y completar la instalación de protecciones de doble barra en todo el país, una inversión que lleva dos años en ejecución para prevenir que fallas locales se conviertan en apagones generales.
Finalmente, se plantea integrar nuevas tecnologías de almacenamiento con baterías para regular la frecuencia y optimizar el arranque de plantas renovables y térmicas, evitando que múltiples centrales se desconecten al mismo tiempo ante cualquier inestabilidad en la red.























