El Banco Central de la República Dominicana (BCRD) informó que el índice de precios al consumidor (IPC) registró una variación mensual de 0.27% en marzo, manteniendo la inflación interanual en 4.63%, lo que confirma que la economía dominicana se mantiene estable dentro del rango meta de 4.0% ± 1.0%.
La autoridad monetaria señaló que la inflación subyacente mensual fue de 0.23%, logrando que la tasa interanual descendiera por segundo mes consecutivo al 4.58%, un dato clave que refleja el control de los precios en el país.
Este indicador es fundamental para medir el costo de vida real, ya que excluye productos de alta volatilidad como combustibles, tarifa eléctrica, transporte, bebidas alcohólicas y tabaco, permitiendo una visión más clara del comportamiento económico nacional.
Para este informe oficial, el Banco Central realizó un levantamiento masivo en 11,168 establecimientos en todas las provincias del país. Mediante un proceso riguroso y transparente, se analizaron más de 200,000 cotizaciones de los 364 artículos que componen la canasta básica familiar dominicana.
Esta metodología estadística cuenta con el respaldo técnico de la CEPAL, organismo que reconoce a la República Dominicana como un referente regional en el manejo de indicadores económicos.
Variación por grupos de consumo
El Banco Central detalló que, durante marzo 2026, los sectores de mayor impacto en el bolsillo de los dominicanos fueron Transporte, Restaurantes y Hoteles, Bienes y Servicios Diversos, Vivienda y Salud. Por el contrario, los grupos Alimentos y Bebidas No Alcohólicas junto a Comunicaciones registraron bajas de precios, lo que alivió la presión inflacionaria del mes.
El sector Transporte fue el de mayor incidencia con un alza de 0.99%, influenciado principalmente por los ajustes en el precio de los combustibles dictados por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) ante el panorama internacional del petróleo, así como por el aumento en las tarifas de pasajes aéreos.
En cuanto a la canasta alimenticia, se reportó una variación de -0.15%, gracias a la mejora en la oferta de productos agrícolas tras la superación de los fenómenos climáticos que afectaron las cosechas a finales del año pasado.
Destacan importantes rebajas en productos esenciales de alto consumo como plátanos, pollo fresco, batatas, guineos verdes y papas, lo que permitió compensar las alzas puntuales en otros rubros como arroz, carne de res, cebolla, ajíes y aguacates.
Asimismo, el IPC de Comunicaciones bajó un 0.2% debido a las ofertas y reducciones en servicios de internet y plataformas de streaming, un beneficio directo para el usuario digital.
Respecto al aumento del 0.53% en Restaurantes y Hoteles, el mismo responde al alza en los servicios de comida preparada fuera de casa, como el tradicional plato del día y diversos servicios de pollo y víveres.
El grupo de Bienes y Servicios Diversos subió 0.38% por ajustes en costos de cuidado personal y seguros de salud, mientras que Vivienda aumentó un 0.24% por el costo de alquileres y Salud un 0.54% debido a medicamentos y consultas médicas.
Análisis de bienes transables y no transables
El IPC de los bienes transables, aquellos sujetos a precios internacionales, registró un 0.40% debido a combustibles y pasajes aéreos, mientras que los bienes y servicios no transables mostraron una inflación moderada de 0.15%.
Impacto por regiones
La inflación regional de marzo 2026 muestra un comportamiento diferenciado: la región Ozama (Distrito Nacional y Santo Domingo) registró 0.17%, la región Norte o Cibao un 0.41%, la región Este un 0.37% y la región Sur un 0.19%.
Mientras en el Ozama y el Sur el alivio en los precios de alimentos contuvo la inflación, en el Norte y el Este el mayor peso estuvo en los incrementos de transporte y vivienda.
Resultados por quintiles socioeconómicos
El BCRD explicó que la inflación afectó de manera distinta a los estratos sociales: el quintil 1 tuvo una variación de 0.13%, el quintil 2 de 0.16%, el quintil 3 de 0.18%, el quintil 4 de 0.19% y el quintil 5 un 0.41%. Esta mayor variación en el quintil 5 se atribuye al impacto del transporte, específicamente por el uso frecuente de pasajes aéreos y combustibles de alto octanaje.























