¡Impacto en Los Ángeles! (EE.UU.), 25 de Diciembre (EFE).– Ni el fulgor dorado ni el esplendor de Hollywood evitaron la caída de Los Angeles Lakers este jueves ante unos imparables Houston Rockets, que tiñeron de rojo la Navidad en el Crypto.com Arena y pulverizaron la alegría de estas fiestas con un demoledor 96-119.
¡Una derrota que dolió! El marcador final ya se veía venir desde un inicio inesperado para los angelinos, dejando a muchos aficionados esperando en vano el espectáculo de Luka Doncic.
Aunque anotó 25 puntos (9 de 17 en tiros) y 5 rebotes, Luka no pudo encender su ritmo, que llegó tarde, a un equipo que fue completamente dominado por la energía visitante.
El esloveno, que acostumbra a brillar desde el pitazo inicial, se encontró en una racha improductiva. Su insistencia no tuvo recompensa en el aro, cerrando un tramo opaco con apenas 4 puntos que palidecieron ante sus 4 pérdidas de balón.
Intentando paliar esa falta de ofensiva, Austin Reaves, (12 puntos, 5 de 8 en tiro) y un LeBron James (18 puntos, 7 de 13 en tiros) que cargó con el equipo angelino durante el primer cuarto. Sin embargo, este concluyó con un 25-37 a favor de los Rockets.
La defensa de J.J. Redick se vio floja, sin la solidez habitual. Los Lakers lucieron desorientados, sin poder frenar a unos Rockets voraces que dominaban cada contraataque con facilidad.
Doncic despertó poco a poco, asumiendo el ataque con 11 puntos clave en el segundo cuarto que dieron un respiro a su equipo.
Pese al repunte del astro esloveno, que logró reducir la ventaja de los Rockets, los Lakers no pudieron eliminar por completo la distancia, yéndose al descanso con una desventaja de 10 puntos. Y es que los de Houston sacaron la artillería pesada por Navidad, con un Kevin Durant espectacular con 25 puntos (8 de 14 en tiros y 8 asistencias) y Amen Thompson, el gran artillero del partido con 26 puntos (12 de 19 en tiros y 7 rebotes), y que se convirtió en la fuerza imparable para desarticular cualquier esperanza angelina.
Además, los Rockets no perdonaron ni una pérdida de balón, castigando cada error angelino con 13 puntos extras. Esto puso en evidencia la falta de acierto de los Lakers, incapaces de capitalizar los fallos del rival.
¡Tercer cuarto: el caos total! El tercer período fue el golpe de gracia, confirmando una derrota que ya se anticipaba. Reaves se fue al vestuario y no volvió por molestias, encendiendo otra vez las alertas sobre el jugador estadounidense, que ya venía con problemas físicos.
Los Lakers, cual barco a la deriva, empezaron a hundirse. Aunque Doncic siguió luchando, el gran dilema no fue el ataque, sino una defensa ineficaz que no pudo con Durant. El supuesto milagro navideño se transformó en una verdadera pesadilla al cerrar el tercer cuarto con 18 puntos de diferencia, una ventaja demoledora que sentenció el desastre para los angelinos hasta el final.
Este agrio resultado mancha la semana de James, quien celebrará su cumpleaños el próximo 30 de diciembre con la espina clavada de una Navidad roja en su casa dorada y púrpura. Pero aún tiene una oportunidad de revancha el próximo 28 de diciembre frente a los Sacramento Kings, donde buscará cambiar este trago amargo por una victoria contundente. EFE























