Rabat, Marruecos.— Desde el amanecer dominical, una gigantesca ola de pasión con aficionados vestidos de rojo y verde invadió los alrededores del estadio, dando la patada inicial oficial a la 35ta Copa Africana de Naciones, que Marruecos celebra como país anfitrión.
La fiesta había arrancado la noche anterior, con cientos de seguidores desbordando las principales avenidas de Rabat en un carnaval de alegría que ni las intensas lluvias invernales pudieron apagar.
El deslumbrante acto inaugural ofreció un momento histórico: la presentación en vivo de la canción oficial del torneo, interpretada por la estrella beninesa Angélique Kidjo junto al talentoso cantante marroquí Jaylann y el carismático rapero franco-marroquí Lartiste, todo enmarcado en un impactante espectáculo de luces y sonido.
“¡Esta será la Copa Africana de Naciones más espectacular de la historia!”, sentenció en francés el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, desde un palco de honor junto a un retrato del rey Mohammed VI.
La selección local, los temibles Leones del Atlas, se alza como una de las grandes candidatas a conquistar el trofeo, buscando apenas su segundo título continental, cinco décadas después de su legendaria victoria en 1976. La gran final está pautada para el 18 de enero del próximo año.
Marruecos inició su andadura enfrentando a Comoras, una modesta nación insular que ocupa el puesto 108 del ranking mundial y que disputa apenas su segunda Copa Africana de Naciones, dispuesta a dar la sorpresa.
“Es un partido magnífico, una ocasión extraordinaria para conocer a nuestro equipo y a nuestro país”, expresó el técnico de Comoras, Stefano Cusin. “Va a ser una memorable noche de fútbol”.
La imponente estadística también favorece al anfitrión: ningún país sede ha perdido el partido inaugural del torneo desde la edición de 1998, cuando Burkina Faso cayó en su debut, un augurio de éxito.
Actualmente, Marruecos ostenta el trono como la selección africana mejor posicionada en el ranking FIFA, ocupando el lugar número 11. Además, marcó un hito histórico al ser el primer equipo del continente en alcanzar unas semifinales de Copa del Mundo, hazaña lograda en Qatar 2022.
El país ha impulsado una de las expansiones de infraestructura deportiva más ambiciosas y modernas de África, consolidándose como una verdadera potencia futbolística y un candidato firme para ser coanfitrión del histórico Mundial 2030 junto a España y Portugal.
El partido inaugural se disputó en el imponente y recién renovado Estadio Príncipe Moulay Abdellah, en Rabat, con capacidad para cerca de 70.000 espectadores, una de las joyas de la corona entre los nueve escenarios construidos o remodelados especialmente para el torneo en seis ciudades.

Antes del pitazo inicial, el capitán marroquí Achraf Hakimi, que inició el partido como suplente tras recuperarse de una lesión en el tobillo, deleito a los aficionados al mostrar su flamante trofeo como Futbolista Africano del Año.
La mascota oficial del torneo es Assad, un majestuoso león inspirado en los legendarios leones de Berbería que alguna vez habitaron las montañas del norte de África. La última imagen conocida de uno en estado salvaje fue captada en 1925 por el fotógrafo militar francés Marcelin Flandrin.
Egipto iniciará su ambiciosa búsqueda de un octavo título récord, y el ansiado primero para la superestrella Mohamed Salah, enfrentando a Zimbabue en Agadir. El campeón defensor, Costa de Marfil, debutará el miércoles contra Mozambique en Marrakech.
Senegal y el gigante cinco veces campeón Camerún también figuran entre los firmes aspirantes al título, mientras que Argelia es el único país, junto a Marruecos, que arrasó con todas sus entradas para el torneo, demostrando una pasión sin igual.
En la víspera del inicio de la competición, la Confederación Africana de Fútbol realizó un anuncio trascendental: la Copa Africana de Naciones pasará a disputarse cada cuatro años, en lugar de dos, para alinearse estratégicamente con el calendario internacional de la FIFA.























